COLONIA JUÁREZ: LA OPORTUNIDAD DE LO VIEJO.


Una casa del siglo XIX del bullicioso distrito de Colonia Juárez, en Ciudad de México, que en tiempos pasados acomodó a una familia de clase media alta, acoge este proyecto de los arquitectos mexicanos Francisco Pardo y Julio Amezcua, del estudio AT103. Un espacio multifuncional, que bajo el nombre de la dirección donde se ubica –Havre 77–, alberga oficinas, espacios de coworking y dos restaurantes especializados en cocina francesa y japonesa.

Situada en el lado sur del emblemático Paseo de la Reforma, la intervención forma parte de un amplio programa de regeneración que cubre Colonia Juárez, uno de los barrios periféricos más exclusivos de la ciudad a principios del siglo XX. El crecimiento de la ciudad absorbió esta colonia, lo que provocó que sus residentes originales se trasladaran a nuevos barrios y muchas casas fueran convertidas en áreas de negocio. El paso de los años, los cambios en el uso del suelo y el terremoto de 1985 detonaron un proceso de abandono tardío, que actualmente está siendo revertido por los programas de regeneración de la Avenida Reforma y el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Al edificio original, que se conserva y restaura para albergar en su interior un programa comercial con restaurantes en planta baja, se agarra como una prótesis en la parte superior una nueva estructura de acero y hormigón de dos plantas, a la que se suma en la cara posterior –hasta ahora ocupada por el patio– un cuerpo acristalado que aloja las oficinas. Evocando diferentes épocas a través de diversos lenguajes, el edificio original y las nuevas partes se integran a la perfección, complementándose mutuamente como dos caras de la misma moneda. Una plaza central situada en el lado sur incorpora la calle en su interior, generando un espacio a medio camino entre dentro y fuera que mejora la conexión con el entorno y contribuye a reparar la trama fracturada de la ciudad.

El proyecto aprovecha, conserva y consolida un espacio arquitectónico antiguo, desarrollando nuevos espacios que satisfacen necesidades actuales con un lenguaje contemporáneo que evita el ‘falso histórico’ y logra que el conjunto se integre al contexto existente. “Hemos querido llevar a cabo un proyecto de reciclaje y redensificación urbana, profundamente arraigado en el tejido urbano de Ciudad de México. No se trata sólo de una restauración, es una intervención” explican los arquitectos, que buscan cambiar el ADN del barrio para responder así a las necesidades de la sociedad actual.

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