Cuidados para la piel si trabajas bajo la luz del sol

Cuidado de la Piel Antes de la Exposición
El sol es fuente de vida. Sin embargo, permanecer expuesto a la acción solar puede traer graves consecuencias si no se toman medidas para estar protegidos. Hay que tener en cuenta que la radiación solar afecta a la piel durante todo el año.

Muchas profesiones exigen permanecer expuestos al sol durante todo el día. Esta situación resulta de alto riesgo para el cuidado normal de la piel. Quemaduras, erosiones, deshidratación, manchas, pruritos, entre otras, son solo algunas de las consecuencias de no tener los cuidados necesarios. Es importante que, ante las actividades que obligan a permanecer horas bajo la acción solar, se tomen precauciones previas para minimizar los riesgos. La más aconsejable es utilizar un buen protector solar.

La aplicación de este producto antes de exponernos al sol minimizará la incidencia de los rayos UV. Esto se traduce en una capa de protección que beneficiará a nuestra piel en circunstancias tan adversas.

Es importante que se elija la crema solar más adecuada al tipo de piel que se tiene. De este modo, se estará preparado con el factor de protección más idóneo para evitar que la piel resulte dañada.

Cuidado de la Piel Después de la Exposición
Igual de importantes que los cuidados anteriores resultan las acciones que deben tomarse después de una larga jornada al aire libre. Por ello, se presentan las siguientes soluciones para las personas que desarrollan un trabajo expuestos al sol durante todo el día.

Lo primero, ya ha quedado claro, es que incorporemos la crema solar con factor de protección a la rutina previa.

Existen tres acciones primordiales que contribuyen a que la salud de la piel, frente a la acción solar, se vea fortalecida:

1. Ducha de agua fresca
Debe realizarse tras finalizar la jornada. Para que resulte más efectiva, es recomendable que se emplee un gel con pH neutro. De este modo, el cuidado de la piel resultará más completo y la ducha será más reconfortante para la dermis.

2. Evitar la exfoliación
Realizar este tipo de actividad está completamente desaconsejada tras una jornada de trabajo expuesto al sol. La prolongación del tiempo que se pasa bajo el sol hace que la piel esté más delgada, irritada y deshidratada. Una exfoliación en estas condiciones solo acabaría por dañar más la piel.

3. La hidratación
Después de la ducha refrescante, que supondrá un descanso para la piel, le toca el turno a la hidratación. Un buen reparador, un sérum o una crema especialmente indicada.

Su acción contrarrestará los efectos nocivos de la radiación ultravioleta. Las cremas con aceites esenciales, como la rosa de mosqueta, y un sérum enriquecido con vitamina C son los mejores aliados para el cuidado de la piel.

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