Ciudad de México. — El Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) y la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres A.C. (AMIVTAC), en colaboración con la familia del ingeniero Daniel Díaz Díaz, rindieron un emotivo homenaje a uno de los referentes más sólidos de la ingeniería mexicana, cuya trayectoria marcó el rumbo de la infraestructura nacional con visión técnica y compromiso social.
La ceremonia congregó a familiares, colegas, discípulos y autoridades del sector, quienes compartieron testimonios sobre la dimensión profesional y humana de quien entendió la obra pública como instrumento de integración y desarrollo para México.
Infraestructura como motor de integración y progreso
El secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Mtro. Jesús Antonio Esteva Medina, destacó que Daniel Díaz Díaz dejó una huella profunda en el desarrollo de las comunicaciones y transportes del país. Recordó que, durante su gestión al frente de la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes (1984–1988), se impulsó la modernización de la red carretera, aeroportuaria y portuaria, con más de 1,800 kilómetros de carreteras construidas y modernizadas, además de nuevos aeropuertos y obras marítimas estratégicas.
Subrayó la creación del Instituto Mexicano del Transporte como uno de sus legados institucionales más trascendentes, así como obras emblemáticas como el Puente Antonio Dovalí. Más allá de las cifras, afirmó que su mayor aportación fue concebir la infraestructura como un motor de desarrollo humano y cohesión social.

Liderazgo técnico y compromiso gremial
Mauricio Jessurun Solomou, presidente del XL Consejo Directivo del CICM, recordó que el homenajeado entendía la ingeniería civil como una responsabilidad social de largo alcance. Durante su presidencia en el XIX Consejo Directivo del Colegio, impulsó el debate técnico, la actualización profesional y la formación de ingenieros comprometidos con el desarrollo acelerado del país.
Por su parte, el Ing. Juan José Orozco y Orozco, presidente de la XXVI mesa directiva de AMIVTAC, destacó su papel como asociado de honor desde 1986 y su permanente impulso al diálogo técnico en materia de vías terrestres. Recordó su participación en la Conferencia “Rodolfo Félix Valdés” en 1988, donde planteó una visión estratégica y ética de la infraestructura.
El Ing. Óscar de Buen Richkarday resaltó su liderazgo en momentos complejos, como la reconstrucción del sistema de comunicaciones tras los sismos de 1985 y la puesta en órbita de los satélites Morelos, además de su aportación pionera en la evaluación económica de proyectos y modernización del telepeaje.
Un legado humano que trasciende
En representación de la familia, el Ing. Raúl Díaz Alatriste evocó al padre y esposo cercano, disciplinado y comprometido, subrayando que, más allá de sus logros profesionales, su mayor herencia permanece en los valores sembrados en su hogar.
El homenaje concluyó con la entrega de una escultura conmemorativa por parte de AMIVTAC, que reproduce la efigie del ingeniero Daniel Díaz Díaz en un holograma, como símbolo de un legado que permanece vigente en la ingeniería mexicana.



