INFRAESTRUCTURA MEXICANA: PERSPECTIVAS Y DESAFÍOS PARA EL 2024

Por: Ing. Óscar A. Coello Huerta

Nos adentramos en un año crucial para la infraestructura en México. En los próximos meses, enfrentaremos elecciones federales y estatales, así como renovaciones de Senadores y Diputados. Esto se suma a un reto significativo: el deterioro del mantenimiento de la infraestructura y la asignación de recursos para consolidar y concluir proyectos estratégicos como el Tren Maya, la Refinería Olmeca-Dos Bocas y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.

El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2024 refleja el compromiso del gobierno federal con 22 programas y obras de infraestructura, incluyendo el Tren Maya, el programa Sembrando Vida y las Universidades para el Bienestar. Por otro lado, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) busca mantener un presupuesto sólido para 2024, priorizando la construcción y mantenimiento de vías de transporte y proyectos ferroviarios. Esto refleja un compromiso con la reducción de disparidades sociales, aunque se requiera una planificación estratégica y una ejecución adecuada. Estos proyectos clave ofrecen un panorama prometedor para el crecimiento económico y la mejora de las condiciones de vida en el país.

La perspectiva económica de la industria de la construcción en México ha estado en un proceso de recuperación desde principios de 2021, tras registrar una caída del 17.2% en 2020. Sin embargo, factores externos como la inflación y la escasez de insumos han ralentizado el ritmo de crecimiento. El 40% de las empresas de construcción en México se beneficiaron del nearshoring o relocalización de empresas provenientes de Asia, generando un crecimiento en el sector industrial y comercial.

La industria de la construcción está estrechamente ligada a la manufacturera. En este 2024, México tiene una de las perspectivas económicas más competitivas y diversificadas del mundo, con una amplia gama de productos que van desde la electrónica, la automotriz, la aeroespacial, la metalmecánica, la textil, la alimentaria, la cervecera y la del calzado.

Según el último dato disponible, el PIB manufacturero de México en el tercer trimestre de 2022 fue de 5 billones 279,100 millones de pesos, un aumento del 9.1% respecto al mismo periodo del año anterior. La perspectiva de la industria manufacturera para el 2024 es optimista, esperándose que mantenga el liderazgo exportador, respaldado por el apoyo gubernamental a través de programas y proyectos de inversión.

No debemos perder la oportunidad del T-MEC, ya que representa una gran oportunidad para la industria manufacturera mexicana, permitiéndole acceder a un mercado de más de 490 millones de consumidores, con un PIB conjunto de más de 26 billones de dólares. A pesar de los nuevos retos que implica, México tiene un gran potencial para generar innovación y desarrollo en ámbitos académicos y empresariales.

Sin embargo, también enfrentamos desafíos como la falta de financiamiento, escasez de talento, baja protección de la propiedad intelectual y poca vinculación entre los actores del ecosistema. Esto representa un reto significativo, ya que se ha descuidado la inversión pública y privada en investigación y desarrollo (I+D), así como una mayor colaboración entre universidades, centros de investigación, empresas y gobierno.

La clave para capitalizar estas oportunidades radica en una inversión inteligente y estratégica. Aquellos que tomen decisiones audaces y ágiles encontrarán un terreno fértil para el crecimiento y la rentabilidad. La diversificación de carteras, la identificación de nichos de mercado y la colaboración con socios locales e internacionales serán fundamentales en este proceso.

A pesar del panorama alentador para este 2024, es esencial abordar posibles desafíos como fluctuaciones en los mercados internacionales, cambios en políticas económicas globales y factores climáticos. Aunque hemos enfatizado la importancia de la Planeación, debemos seguir impulsando una estrategia sólida, diversificación de riesgos y adaptabilidad a condiciones cambiantes para que los inversores puedan mitigar estos desafíos y aprovechar oportunidades incluso en entornos volátiles.

Esta inversión, junto con el desarrollo de infraestructura en este 2024, debe priorizar la sostenibilidad. Esto no solo cumplirá con las demandas del mercado actual, sino que también posicionará a México para liderar la próxima era económica.

El escenario económico en México para el año 2024 es prometedor y lleno de emocionantes oportunidades. Una inversión inteligente y estratégica, combinada con un enfoque en la sostenibilidad, asegurará un futuro económico sólido y próspero para aquellos dispuestos a actuar con decisión.

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