En un contexto donde el sector inmobiliario enfrenta crecientes desafíos ambientales, económicos y sociales, la inteligencia artificial (IA) emerge como una herramienta clave para acelerar la transición hacia modelos más sostenibles, eficientes y equitativos. Así lo afirma Helena Verron, CEO de The Smart Flat, plataforma tecnológica enfocada en soluciones digitales para el desarrollo urbano sustentable.
“La sustentabilidad no es una tendencia, es una responsabilidad y la IA es nuestra mejor aliada para cumplirla. México no puede quedarse atrás. Esta tecnología nos da las herramientas para construir ciudades más inteligentes, inclusivas y verdes”, aseguró Verron.

Un sector de alto impacto, en el punto de quiebre
El entorno construido —que abarca desde viviendas hasta infraestructura urbana— representa dos tercios de la riqueza global y es responsable de más de 200 millones de empleos a nivel mundial, de acuerdo con el World Green Building Council (WGBC). Sin embargo, su huella ambiental es enorme: el sector de edificios y construcción genera el 34% de las emisiones globales de CO₂ relacionadas con energía y consume más del 34% de la demanda energética total.
Además, este sector es responsable del consumo del 50% de los materiales extraídos anualmente, una cifra que podría duplicarse hacia 2060 si no se implementan cambios estructurales.
“La IA nos permite diseñar espacios que no solo responden a las necesidades humanas, sino también a las del planeta”, enfatiza Verron.
¿Cómo impulsa la IA un modelo más verde?
- La inteligencia artificial ofrece herramientas avanzadas para analizar grandes volúmenes de datos y convertirlos en decisiones de alto impacto ambiental y social. Algunas de sus aplicaciones clave en el sector inmobiliario son:
- Diseño arquitectónico inteligente, que optimiza desde las primeras fases los materiales, orientación solar, ventilación y consumo energético.
- HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) inteligente, que se ajusta en tiempo real según ocupación y clima, reduciendo el consumo y aprovechando energías renovables.
- Mantenimiento predictivo, que alarga la vida útil de equipos y reduce la necesidad de reemplazo.
- Modelos predictivos que ayudan a identificar zonas urbanas de menor impacto ecológico o riesgo climático.
- Análisis de patrones de uso en espacios comerciales o de vivienda, para evitar sobreconstrucción y mejorar la eficiencia espacial.
México: oportunidad para transformar el desarrollo urbano
En un país donde la urbanización avanza rápidamente y millones viven en condiciones de informalidad o pobreza energética, la IA puede tener un impacto transformador.
El uso estratégico de la IA permitiría:
Diseñar viviendas resilientes con materiales locales y baja huella de carbono.
Convertir asentamientos informales en comunidades sustentables.
Crear ciudades más justas y eficientes, donde la infraestructura se adapta a los hábitos de las personas y no al revés.
Según el WGBC, un entorno construido resiliente podría proteger al 85% de la población mundial de los efectos del cambio climático, mientras que una infraestructura equitativa podría albergar a más de 1,000 millones de personas que hoy viven en condiciones precarias y sacar de la pobreza energética a otros 2,800 millones.
Sostenibilidad con rentabilidad
Más allá del impacto ambiental, la IA también impulsa el valor económico del sector. Desde la reducción de desperdicio y procesos extractivos, hasta el desarrollo de una economía circular, se estima que estas mejoras podrían generar hasta 4.5 trillones de dólares en beneficios económicos hacia 2030.
Además, la digitalización basada en IA ofrece transparencia para que compradores e inversionistas puedan evaluar el desempeño ambiental de un inmueble durante todo su ciclo de vida, promoviendo decisiones más informadas y responsables.
“El sector inmobiliario tiene la capacidad de liderar el cambio hacia un modelo sostenible. Apostar por la IA no solo es rentable, es una inversión en el bienestar colectivo y en la estabilidad del planeta”, concluyó Verron.
Con estos avances, México se perfila para adoptar un nuevo paradigma en el desarrollo urbano: uno que utiliza la inteligencia artificial no solo como herramienta tecnológica, sino como motor de transformación ambiental, económica y social.



