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Los techos de madera, a diferencia de los de yeso, son discontinuos, no son húmedos, su superficie es rígida, tienen una buena estabilidad y permite fijar lámparas de techo, difusores, etc.
Para colocar un techo de madera debemos de fijar unos rástreles, en estos se ubicarán las planchas de madera que le proporcionarán el estilo adecuado al techo. Es recomendable que dispongan de una plancha hidrófuga de fibra de vidrio, ya que esta la protege de la humedad del techo.

Una gran ventaja de este recubrimiento es, que es rígida, es muy rápida de colocar, además proporciona belleza y elegancia al hogar.

La madera para el techo se vende de manera independiente, con la cual luego se debe de acoplar para conseguir forrar el techo. Mayormente se utiliza planchas cuadradas para la comercialización. Las planchas utilizan clavos y tornillos para lograrse fijar a los rástreles.

Del mismo modo es aconsejable disponer de un pegamento fuerte como la del carpintero para tener una mejor unión entre las planchas.



El rescate de edificios abandonados se ha impulsado por la falta de terrenos en zonas céntricas, pero esas restauraciones tienen sus retos.

Después del temblor del 85, la Ciudad de México empezó a tener varios edificios abandonados por el miedo de la gente a que estos no fueran seguros. Uno de ellos se encontraba en la plaza Cibeles, el cual fue adquirido por el arquitecto Yoram Cimet para poder estudiar su estructura.

Cimet reconoce que rehacer el edifico le saldría más barato que restaurarlo, pero destaca que “intervenir inmuebles abandonados y volverlos algo productivo les da un valor adicional”.

La escasez de terrenos en zonas céntricas de las ciudades ha impulsado el reciclaje de inmuebles. Aunque sería mejor demolerlos y construir algo nuevo, recuperar un edificio trae grandes retos.
Gerardo Boué, arquitecto que ha realizado varias recuperaciones en el centro histórico, comenta que el primer reto es respetar la conservación de las construcciones que están catalogadas o que se encuentran en zonas de conservación.

“Construimos una nueva habitabilidad manteniendo la esencia”, señala Salvador Reyes Ríos, fundador y director de Reyes-Ríos + Larraín. Para él, los edificios antiguos son portadores de conocimiento y están hechos con técnicas irrepetibles. Y que la mejor forma en la que se pueden honrar es manteniéndolos en uso.


Raúl Campeche, arquitecto de Neorestauro, estudio de interiorismo en Puebla, en busca de una nueva identidad, comparte que su modo de trabajo es muy sutil: se conserva la imagen original para mantener su lectura, pero el edificio se dota de contemporaneidad.

Para esto se debe estudiar la historia del inmueble para entender el para qué fue construido, cuáles fueron los métodos constructivos, qué usos y modificaciones ha sufrido.
Después se debe hacer un análisis estructural y se determinan las condiciones en las que se encuentra para así saber la compatibilidad de los sistemas constructivos y evitar que se mezclen sistemas tradicionales, con gran plasticidad (mampostería), con marcos rígidos (concreto y acero).



SACAR RENTABILIDAD
"Los edificios abandonados son un foco de inseguridad; dan la imagen de que algo falta. Al recuperarlos estamos regresando también un poco más de población a la zona, reactivándola". Explica Cimet, ya que además de rescatar el edifico se ayuda a revivir la zona en donde se encuentran.

Boué advierte que para que el proyecto sea rentable “hay que sacarle jugo a cada metro cuadrado: pensar en usos mixtos y aprovechamiento de las azoteas.”

Reyes Ríos comenta que uno de los puntos clave es determinar el nuevo uso del edificio. “No todos tienen que convertirse en museos" Con las modificaciones adecuadas y un análisis integral de rentabilidad y factibilidad, se puede transformar la tipología en algo que se necesite a nivel local.

Las concesiones son necesarias para así poder mejorar la habitabilidad, un ejemplo son las sustracciones para que la luz natural pueda entrar mejor, correcciones constructivas y nuevas instalaciones son también necesarias, explica el arquitecto.

CONSEJOS PARA RESTAURAR
Mary Carmen Sedeño González, arquitecta, recomienda tomar en cuenta estos puntos para una obra en restauración.

•             Observar con qué materiales está construido el inmueble y en qué condiciones de deterioro se encuentran.
•             Realizar reuniones en obra de manera conjunta entre los profesionistas involucrados en el proyecto de intervención.
•             Aunque se tenga un cálculo estructural, en la ejecución se tendrá que observar si es el adecuado o si, por el contrario, deben realizarse modificaciones.
•             Respetar, desde el proyecto, los elementos arquitectónicos conforme al código reglamentario del municipio y según las normas del INAH.
•             Para que un proyecto no se rechace en ventanilla, deben consultarse los códigos reglamentarios de las distintas instancias de gobierno, que son las que marcan los parámetros para poder proyectar un nuevo uso sobre lo ya existente.

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Proyectos Arquitectonicos

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

Norman Robert Foster es uno de los arquitectos más reconocidos a nivel mundial, fue galardonado con el premio Pritzker en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes...



Los techos de madera, a diferencia de los de yeso, son discontinuos, no son húmedos, su superficie es rígida, tienen una buena estabilidad y permite fijar lámparas de techo, difusores, etc.
Para colocar un techo de madera debemos de fijar unos rástreles, en estos se ubicarán las planchas de madera que le proporcionarán el estilo adecuado al techo. Es recomendable que dispongan de una plancha hidrófuga de fibra de vidrio, ya que esta la protege de la humedad del techo.

Una gran ventaja de este recubrimiento es, que es rígida, es muy rápida de colocar, además proporciona belleza y elegancia al hogar.

La madera para el techo se vende de manera independiente, con la cual luego se debe de acoplar para conseguir forrar el techo. Mayormente se utiliza planchas cuadradas para la comercialización. Las planchas utilizan clavos y tornillos para lograrse fijar a los rástreles.

Del mismo modo es aconsejable disponer de un pegamento fuerte como la del carpintero para tener una mejor unión entre las planchas.



El rescate de edificios abandonados se ha impulsado por la falta de terrenos en zonas céntricas, pero esas restauraciones tienen sus retos.

Después del temblor del 85, la Ciudad de México empezó a tener varios edificios abandonados por el miedo de la gente a que estos no fueran seguros. Uno de ellos se encontraba en la plaza Cibeles, el cual fue adquirido por el arquitecto Yoram Cimet para poder estudiar su estructura.

Cimet reconoce que rehacer el edifico le saldría más barato que restaurarlo, pero destaca que “intervenir inmuebles abandonados y volverlos algo productivo les da un valor adicional”.

La escasez de terrenos en zonas céntricas de las ciudades ha impulsado el reciclaje de inmuebles. Aunque sería mejor demolerlos y construir algo nuevo, recuperar un edificio trae grandes retos.
Gerardo Boué, arquitecto que ha realizado varias recuperaciones en el centro histórico, comenta que el primer reto es respetar la conservación de las construcciones que están catalogadas o que se encuentran en zonas de conservación.

“Construimos una nueva habitabilidad manteniendo la esencia”, señala Salvador Reyes Ríos, fundador y director de Reyes-Ríos + Larraín. Para él, los edificios antiguos son portadores de conocimiento y están hechos con técnicas irrepetibles. Y que la mejor forma en la que se pueden honrar es manteniéndolos en uso.


Raúl Campeche, arquitecto de Neorestauro, estudio de interiorismo en Puebla, en busca de una nueva identidad, comparte que su modo de trabajo es muy sutil: se conserva la imagen original para mantener su lectura, pero el edificio se dota de contemporaneidad.

Para esto se debe estudiar la historia del inmueble para entender el para qué fue construido, cuáles fueron los métodos constructivos, qué usos y modificaciones ha sufrido.
Después se debe hacer un análisis estructural y se determinan las condiciones en las que se encuentra para así saber la compatibilidad de los sistemas constructivos y evitar que se mezclen sistemas tradicionales, con gran plasticidad (mampostería), con marcos rígidos (concreto y acero).



SACAR RENTABILIDAD
"Los edificios abandonados son un foco de inseguridad; dan la imagen de que algo falta. Al recuperarlos estamos regresando también un poco más de población a la zona, reactivándola". Explica Cimet, ya que además de rescatar el edifico se ayuda a revivir la zona en donde se encuentran.

Boué advierte que para que el proyecto sea rentable “hay que sacarle jugo a cada metro cuadrado: pensar en usos mixtos y aprovechamiento de las azoteas.”

Reyes Ríos comenta que uno de los puntos clave es determinar el nuevo uso del edificio. “No todos tienen que convertirse en museos" Con las modificaciones adecuadas y un análisis integral de rentabilidad y factibilidad, se puede transformar la tipología en algo que se necesite a nivel local.

Las concesiones son necesarias para así poder mejorar la habitabilidad, un ejemplo son las sustracciones para que la luz natural pueda entrar mejor, correcciones constructivas y nuevas instalaciones son también necesarias, explica el arquitecto.

CONSEJOS PARA RESTAURAR
Mary Carmen Sedeño González, arquitecta, recomienda tomar en cuenta estos puntos para una obra en restauración.

•             Observar con qué materiales está construido el inmueble y en qué condiciones de deterioro se encuentran.
•             Realizar reuniones en obra de manera conjunta entre los profesionistas involucrados en el proyecto de intervención.
•             Aunque se tenga un cálculo estructural, en la ejecución se tendrá que observar si es el adecuado o si, por el contrario, deben realizarse modificaciones.
•             Respetar, desde el proyecto, los elementos arquitectónicos conforme al código reglamentario del municipio y según las normas del INAH.
•             Para que un proyecto no se rechace en ventanilla, deben consultarse los códigos reglamentarios de las distintas instancias de gobierno, que son las que marcan los parámetros para poder proyectar un nuevo uso sobre lo ya existente.