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CIUDAD DE MÉXICO.- Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia demuestra que el “blanco” ya no es el color oficial de la arquitectura moderna.

 Aunque el blanco sigue siendo un color fundamental en la arquitectura contemporánea, un estudio de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) demuestra que los colores juegan un papel importante en la nueva arquitectura, logrando gracias a su uso que las construcciones se transformen, se fragmenten, adquieren movimiento y novedad, cambiando su apariencia y percepción de un mismo edificio de una manera diferente. Hasta hace unos años La arquitectura moderna se ha identificado erróneamente con el uso exclusivo del blanco, pero en las últimas décadas se ha reintroducido el color en el diseño arquitectónico y ha resultado un medio muy útil para expresar la versatilidad, el cambio, la falta de permanencia, la adaptación a las nuevas necesidades. 

La novedad que aportan las aplicaciones informáticas: Gracias al uso de las imágenes digitales y el propio concepto de pixel a los edificios mediante un proceso de abstracción, como en la cubierta del Mercado de Santa Caterina de Barcelona, de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, o el MUSAC de León de Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla. 

Boa Vista es un complejo residencial y de esparcimiento ubicado en un terreno de 750 hectáreas, a 100 km de distancia de la ciudad de São Paulo, en Brasil. El proyecto busca por sobretodo lograr mediante su arquitectura la mayor sensación de paz y tranquilidad que le sea posible.

El complejo comprende dentro de su amplio programa, un spa, el hotel Fasano, club infantil, un centro ecuestre, centro deportivo, zoológico, dos campos de golf de 18 hoyos, club de golf, piscinas, y 242 hectáreas arboladas dotadas de numerosos lagos. 

El proyecto se desarrolla como una sucesión de espacios de diferentes tamaños, intensidades de iluminación y texturas. Todo siempre blanco, siendo este el color utilizado por los arquitectos para representar la paz, la pureza, la tranquilidad y la relajación. 

El resto de los colores se utilizan con mucha moderación en el SPA: amarillo brillante es en la puerta de entrada principal de metal, azul profundo está en los azulejos del mosaico de vidrio en la piscina, y luego hay varios tonos de verde en los jardines y bosques que rodean el edificio. Los muros que definen cada habitación se extienden a lo largo de un extremo a otro del edificio, y sobresalen de la cubierta como “cuchillos verticales” – cada uno a una altura diferente –dando una idea de la disposición interna, pero no dejando claro lo que realmente sucede en el interior. La construcción es completamente ciega para quien se acerca a observar, sólo se abren a patios cerrados pequeños o al bosque adyacente. 

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Proyectos Arquitectonicos

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

Norman Robert Foster es uno de los arquitectos más reconocidos a nivel mundial, fue galardonado con el premio Pritzker en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes...



CIUDAD DE MÉXICO.- Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia demuestra que el “blanco” ya no es el color oficial de la arquitectura moderna.

 Aunque el blanco sigue siendo un color fundamental en la arquitectura contemporánea, un estudio de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) demuestra que los colores juegan un papel importante en la nueva arquitectura, logrando gracias a su uso que las construcciones se transformen, se fragmenten, adquieren movimiento y novedad, cambiando su apariencia y percepción de un mismo edificio de una manera diferente. Hasta hace unos años La arquitectura moderna se ha identificado erróneamente con el uso exclusivo del blanco, pero en las últimas décadas se ha reintroducido el color en el diseño arquitectónico y ha resultado un medio muy útil para expresar la versatilidad, el cambio, la falta de permanencia, la adaptación a las nuevas necesidades. 

La novedad que aportan las aplicaciones informáticas: Gracias al uso de las imágenes digitales y el propio concepto de pixel a los edificios mediante un proceso de abstracción, como en la cubierta del Mercado de Santa Caterina de Barcelona, de Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, o el MUSAC de León de Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla. 

Boa Vista es un complejo residencial y de esparcimiento ubicado en un terreno de 750 hectáreas, a 100 km de distancia de la ciudad de São Paulo, en Brasil. El proyecto busca por sobretodo lograr mediante su arquitectura la mayor sensación de paz y tranquilidad que le sea posible.

El complejo comprende dentro de su amplio programa, un spa, el hotel Fasano, club infantil, un centro ecuestre, centro deportivo, zoológico, dos campos de golf de 18 hoyos, club de golf, piscinas, y 242 hectáreas arboladas dotadas de numerosos lagos. 

El proyecto se desarrolla como una sucesión de espacios de diferentes tamaños, intensidades de iluminación y texturas. Todo siempre blanco, siendo este el color utilizado por los arquitectos para representar la paz, la pureza, la tranquilidad y la relajación. 

El resto de los colores se utilizan con mucha moderación en el SPA: amarillo brillante es en la puerta de entrada principal de metal, azul profundo está en los azulejos del mosaico de vidrio en la piscina, y luego hay varios tonos de verde en los jardines y bosques que rodean el edificio. Los muros que definen cada habitación se extienden a lo largo de un extremo a otro del edificio, y sobresalen de la cubierta como “cuchillos verticales” – cada uno a una altura diferente –dando una idea de la disposición interna, pero no dejando claro lo que realmente sucede en el interior. La construcción es completamente ciega para quien se acerca a observar, sólo se abren a patios cerrados pequeños o al bosque adyacente.