Edición Aguascalientes

Edición Guanajuato

Edición Monterrey




Arquitecto a cargo:
Juan O´Gorman
Equipo de diseño: Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco
Arquitectos asesores: Juan Íñiguez, José María Luján, Rafael Carrasco Puente
Área: 16000.0 m2
Ubicación: Cto. Escolar, Ciudad de México, D.F., Mexico
Año Proyecto: 1948
Proveedores: Trakett

El principal recinto bibliográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México se edifica con un particular carácter mexicano, un clásico de la arquitectura moderna en el que la integración de elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos denotan la filosofía de la Universidad, el conocimiento, la historia y la identidad de la cultura mexicana a través del tiempo.

El diseño del ahora emblema visual de la UNAM, fue asignado a los arquitectos Juan O’Gorman, Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco, quienes más tarde incorporaron a Juan Íñiguez, Rafael Carrasco Puente y José María Luján como asesores del proyecto.
 


Como parte de la obra de O’Gorman, las premisas del movimiento funcionalista se hicieron notar en el estudio menucioso de las actividades internas del proyecto, un profundo acercamiento a la economía del espacio que no solo denotan la distribución, sino una particular configuración de materiales y elementos estructurales resultando en una planta libre, al estilo de Le Corbusier, introduciendo el nuevo paradigma de la arquitectura moderna mexicana de 1940 y 1950.  

La construcción del edificio, iniciada en 1950, se realizó en un área total de 16000 metros cuadrados destinados a ser la Biblioteca y Hemeroteca Nacional; sin embargo esta terminó siendo únicamente la 
Biblioteca Central
 de la Ciudad Universitaria. Desde su concepción, el proyecto estructuraba un programa de 10 niveles restringidos con documentos y acervo y una planta baja para dar servicio al público. 



Con un espacio pensado para 1 millón de volúmenes, el proyecto original se organizaba en secciones periódicas, de reserva, préstamo y consulta. Estas últimas junto con las salas de lectura se proyectaron en la planta principal, un particular basamento que dividía el área pública del acceso restringido de la torre.

Desplantada en los terrenos rocosos del Pedregal de San Ángel, la planta baja se extiende como un basamento rodeado por diferentes desniveles provocados por la topografía del sitio y elementos que se integran a la explanada del área de encuentro del complejo universitario. El recorrido público de este espacio tiene el objetivo de albergar las salas de lectura y los libros de consulta, por lo cual debía ser un área que protegiera el acervo bibliográfico de los rayos solares, pero al mismo tiempo se percibiera como un espacio amplio cómodo, luminoso y funcional.



Una composición extraordinaria dispuesta por una retícula de vitrales modulados plantea la solución a esta necesidad, y bloqueando la luz directa del sol, la luz se tiñe en tonos cafés y amarillos dando un carácter único con un particular juego de sombras que aprovechan el espacio y el material para dar un singular carácter a la planta libre.

El edificio resuelto en un nuevo sistema de cimbrado para las losas, busca la total simetría con formas cúbicas en los entrepisos, columnas aparentes y fachadas libres. Las plantas del acervo privado, mismas que desarrollan la torre, se proyectaron en plantas muy bien resueltas en circulaciones, ventilaciones naturales e iluminación, aún cuando la torre se contemplaba como un elemento completamente ciego.

El resultado de una caja ciega, con una altura considerable, abrió la oportunidad a Juan O’Gorman para proponer una fachada en 4 vistas que pudieran plasmar una obra realmente representativa.

Siendo esta caja un gran lienzo de trabajo, O’Gorman propuso un mural con piedras de colores en el que lo funcional y lo público pudiera contrastar con lo lúdico, con lo intangible, el alma de la universidad y la identidad mexicana.

Tras la incosteable propuesta que representaba un mural de tal magnitud, O’Gorman decide retomar las técnicas empleadas para el proyecto del Anahuacalli, actual museo donde se expone la colección de piezas precolombinas de Diego Rivera.

En un arduo trabajo con Rivera, O’Gorman descubre en el Anahuacalli las propiedades de la piedra volcánica, su facilidad para ser pintadas, su resistencia, pero sobre todo su significado contextual, por lo que designa a este como el mejor material para la ejecución del mural.
Una vez solucionado el problema material, el arquitecto decide aterrizar las ideas para conceptualizar el característico mural de piedra de la Biblioteca Central.



Durante 1947, la educación pública en 
México iniciaba la Ciudad Universitaria como uno de los más ambiciosos proyectos, acompañado por nuevos paradigmas, descubrimientos y visiones. Un nuevo modelo educativo planteaba el futuro de México y con él la nueva identidad del país. El mural de O'Gorman tiene el objetivo de mostrar este nuevo modelo de identificación nacional, un profundo diálogo de la ciencia, la historia y el conocimiento que a través de una compleja geometría de piedras dispuestas en 10 diferentes colores y la suma del vidrio coloreado reflejan el papel del universitario en la sociedad, la visión de la UNAM y su papel en la sociedad moderna.

Inaugurada en 1956, esta emblemática obra continúa siendo una profunda discusión del 
México
prehispánico, la historia, el conocimiento y la ciencia, planteada en un edificio completamente funcionalista que suma elementos escultóricos y pictóricos que dan forma y espacio a la identidad de la Universidad Nacional Autónoma de México. 

 



Arquitecto:
I.M. Pei 
Año: 1989
Ubicación: Louvre, 75001 París, Francia 
Fotografías: Reji K.A.

En 1981, el recién electo presidente de 
Francia, François Miterrand, presentó un proyecto para renovar las instituciones culturales del país. Uno de sus anuncios más importantes fue la remodelación y reorganización del Louvre.

Dos años más tarde, tras una gira que lo llevó a Europa y Estados Unidos, Mitterrand encargó el proyecto al arquitecto chino-estadounidense I.M. Pei. Era la primera vez que un arquitecto extranjero se encargaría de intervenir el museo del Louvre.

Finalizado en 1989, I.M. Pei rediseñó el Cour Napoleon, el principal patio del Louvre, con el objetivo de aliviar la congestión diaria que generaban los miles de visitantes. Un nuevo gran acceso permitió la creación de un vestíbulo central separado de las galerías, convirtiéndose en un punto focal del tour recomendado para visitar las obras del museo.

Además del nuevo acceso al Louvre, el diseño de Pei incorporó un nuevo sistema subterráneo de galerías, bodegas y laboratorios de conservación, junto a una conexión entre las alas del museo. La incorporación y reubicación de los espacios complementarios del museo permitió al Louvre expandir su colección de obras en exhibición.



El diseño de Pei incorporó una gran pirámide de acero y vidrio, rodeada por otras tres más pequeñas, proporcionando luz natural al espacio bajo el Cour Napoleon. Para Pei, la pirámide de vidrio era una entrada simbólica cuyo significado histórico reforzaba conceptualmente el acceso principal.

La aparición monumental de la pirámide en el centro del patio creó un punto focal central que complementa la escala y diseño del Louvre.



La pirámide fue diseñada con las mismas proporciones de la famosa Pirámide de Giza y su escala no perjudica la naturaleza histórica del museo. La yuxtaposición de la estructura contemporánea y el estilo arquitectónico del Renacimiento francés crea un efecto complementario que refuerza cada uno de los detalles del diseño. Tanto así que las paredes inclinadas de vidrio rinden homenaje a los tejados mansardos del museo, mientras la expresión opaca y pesada del Louvre exagera la transparencia del diseño de Pei.



Con una historia que data del siglo XII, uno podría imaginar que el diseño contemporáneo de Pei no sería aceptado del todo por los parisinos. El Louvre ha estado profundamente arraigado en la historia y la cultura de los parisinos: su sitio originalmente fue un calabozo y una fortaleza del 
Rey Felipe II, que luego se transformó en palacio bajo el reinado de Francisco II en 1546. Sin embargo, no fue hasta 1793 cuando Luis XVI convirtió el Louvre en un museo.

Las críticas en torno a la remodelación no se centraron en la ampliación del museo, sino en los estilos. La mayoría sintió que la estética del diseño moderno de Pei podría chocar contra el estilo arquitectónico del Louvre, como si se tratara de un extraterrestre en el patio.



Sin embargo, a medida que las décadas pasan, el diseño de Pei se ha hecho parte de la cultura parisina. Guarda un significado similar al impacto de la torre Eiffel al convertirse en un ícono para París y el mundo. Hoy en día, el diseño de Pei se ha convertido en sinónimo indisoluble del Louvre como recinto histórico.



Arquitectos:
Isaac Broid Arquitecto 
Ubicación: Santiago de Querétaro, México 
Área: 700.00 m2
Año Proyecto: 2013
Fotografías: Yohihiro Koitani
Proveedores: Matecno 

Descripción del proyecto: Un bloque de concreto con pocas aberturas. Hacia el paisaje lejano y el campo de golf: una serie de cajas que enmarcan la vista hacia el infinito.



Cuerpos de acero oxidado, separadas entre sípara permitir que “lo natural” se introduzca dentro de la arquitectura o que esta se disuelva entre vegetación endógena, promoviendo que no exista un límite preciso entre “lo construido” y el paisaje, aun si este también está fabricado por el Hombre.



Lo mismo acontece en sección. La azotea de los espacios públicos se manifiesta como una continuación de lo vegetal circundante, permitiendo a los usuarios de la misma la sensación de que se encuentran dentro de un espacio abierto que rebasa los límites de la propiedad.







Fuente: Archdaily 

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Proyectos Arquitectonicos

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

¡Norman Foster, un arquitecto “fuera de serie”!

Norman Robert Foster es uno de los arquitectos más reconocidos a nivel mundial, fue galardonado con el premio Pritzker en 1999 y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes...



Arquitecto a cargo:
Juan O´Gorman
Equipo de diseño: Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco
Arquitectos asesores: Juan Íñiguez, José María Luján, Rafael Carrasco Puente
Área: 16000.0 m2
Ubicación: Cto. Escolar, Ciudad de México, D.F., Mexico
Año Proyecto: 1948
Proveedores: Trakett

El principal recinto bibliográfico de la Universidad Nacional Autónoma de México se edifica con un particular carácter mexicano, un clásico de la arquitectura moderna en el que la integración de elementos arquitectónicos, escultóricos y pictóricos denotan la filosofía de la Universidad, el conocimiento, la historia y la identidad de la cultura mexicana a través del tiempo.

El diseño del ahora emblema visual de la UNAM, fue asignado a los arquitectos Juan O’Gorman, Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco, quienes más tarde incorporaron a Juan Íñiguez, Rafael Carrasco Puente y José María Luján como asesores del proyecto.
 


Como parte de la obra de O’Gorman, las premisas del movimiento funcionalista se hicieron notar en el estudio menucioso de las actividades internas del proyecto, un profundo acercamiento a la economía del espacio que no solo denotan la distribución, sino una particular configuración de materiales y elementos estructurales resultando en una planta libre, al estilo de Le Corbusier, introduciendo el nuevo paradigma de la arquitectura moderna mexicana de 1940 y 1950.  

La construcción del edificio, iniciada en 1950, se realizó en un área total de 16000 metros cuadrados destinados a ser la Biblioteca y Hemeroteca Nacional; sin embargo esta terminó siendo únicamente la 
Biblioteca Central
 de la Ciudad Universitaria. Desde su concepción, el proyecto estructuraba un programa de 10 niveles restringidos con documentos y acervo y una planta baja para dar servicio al público. 



Con un espacio pensado para 1 millón de volúmenes, el proyecto original se organizaba en secciones periódicas, de reserva, préstamo y consulta. Estas últimas junto con las salas de lectura se proyectaron en la planta principal, un particular basamento que dividía el área pública del acceso restringido de la torre.

Desplantada en los terrenos rocosos del Pedregal de San Ángel, la planta baja se extiende como un basamento rodeado por diferentes desniveles provocados por la topografía del sitio y elementos que se integran a la explanada del área de encuentro del complejo universitario. El recorrido público de este espacio tiene el objetivo de albergar las salas de lectura y los libros de consulta, por lo cual debía ser un área que protegiera el acervo bibliográfico de los rayos solares, pero al mismo tiempo se percibiera como un espacio amplio cómodo, luminoso y funcional.



Una composición extraordinaria dispuesta por una retícula de vitrales modulados plantea la solución a esta necesidad, y bloqueando la luz directa del sol, la luz se tiñe en tonos cafés y amarillos dando un carácter único con un particular juego de sombras que aprovechan el espacio y el material para dar un singular carácter a la planta libre.

El edificio resuelto en un nuevo sistema de cimbrado para las losas, busca la total simetría con formas cúbicas en los entrepisos, columnas aparentes y fachadas libres. Las plantas del acervo privado, mismas que desarrollan la torre, se proyectaron en plantas muy bien resueltas en circulaciones, ventilaciones naturales e iluminación, aún cuando la torre se contemplaba como un elemento completamente ciego.

El resultado de una caja ciega, con una altura considerable, abrió la oportunidad a Juan O’Gorman para proponer una fachada en 4 vistas que pudieran plasmar una obra realmente representativa.

Siendo esta caja un gran lienzo de trabajo, O’Gorman propuso un mural con piedras de colores en el que lo funcional y lo público pudiera contrastar con lo lúdico, con lo intangible, el alma de la universidad y la identidad mexicana.

Tras la incosteable propuesta que representaba un mural de tal magnitud, O’Gorman decide retomar las técnicas empleadas para el proyecto del Anahuacalli, actual museo donde se expone la colección de piezas precolombinas de Diego Rivera.

En un arduo trabajo con Rivera, O’Gorman descubre en el Anahuacalli las propiedades de la piedra volcánica, su facilidad para ser pintadas, su resistencia, pero sobre todo su significado contextual, por lo que designa a este como el mejor material para la ejecución del mural.
Una vez solucionado el problema material, el arquitecto decide aterrizar las ideas para conceptualizar el característico mural de piedra de la Biblioteca Central.



Durante 1947, la educación pública en 
México iniciaba la Ciudad Universitaria como uno de los más ambiciosos proyectos, acompañado por nuevos paradigmas, descubrimientos y visiones. Un nuevo modelo educativo planteaba el futuro de México y con él la nueva identidad del país. El mural de O'Gorman tiene el objetivo de mostrar este nuevo modelo de identificación nacional, un profundo diálogo de la ciencia, la historia y el conocimiento que a través de una compleja geometría de piedras dispuestas en 10 diferentes colores y la suma del vidrio coloreado reflejan el papel del universitario en la sociedad, la visión de la UNAM y su papel en la sociedad moderna.

Inaugurada en 1956, esta emblemática obra continúa siendo una profunda discusión del 
México
prehispánico, la historia, el conocimiento y la ciencia, planteada en un edificio completamente funcionalista que suma elementos escultóricos y pictóricos que dan forma y espacio a la identidad de la Universidad Nacional Autónoma de México. 

 



Arquitecto:
I.M. Pei 
Año: 1989
Ubicación: Louvre, 75001 París, Francia 
Fotografías: Reji K.A.

En 1981, el recién electo presidente de 
Francia, François Miterrand, presentó un proyecto para renovar las instituciones culturales del país. Uno de sus anuncios más importantes fue la remodelación y reorganización del Louvre.

Dos años más tarde, tras una gira que lo llevó a Europa y Estados Unidos, Mitterrand encargó el proyecto al arquitecto chino-estadounidense I.M. Pei. Era la primera vez que un arquitecto extranjero se encargaría de intervenir el museo del Louvre.

Finalizado en 1989, I.M. Pei rediseñó el Cour Napoleon, el principal patio del Louvre, con el objetivo de aliviar la congestión diaria que generaban los miles de visitantes. Un nuevo gran acceso permitió la creación de un vestíbulo central separado de las galerías, convirtiéndose en un punto focal del tour recomendado para visitar las obras del museo.

Además del nuevo acceso al Louvre, el diseño de Pei incorporó un nuevo sistema subterráneo de galerías, bodegas y laboratorios de conservación, junto a una conexión entre las alas del museo. La incorporación y reubicación de los espacios complementarios del museo permitió al Louvre expandir su colección de obras en exhibición.



El diseño de Pei incorporó una gran pirámide de acero y vidrio, rodeada por otras tres más pequeñas, proporcionando luz natural al espacio bajo el Cour Napoleon. Para Pei, la pirámide de vidrio era una entrada simbólica cuyo significado histórico reforzaba conceptualmente el acceso principal.

La aparición monumental de la pirámide en el centro del patio creó un punto focal central que complementa la escala y diseño del Louvre.



La pirámide fue diseñada con las mismas proporciones de la famosa Pirámide de Giza y su escala no perjudica la naturaleza histórica del museo. La yuxtaposición de la estructura contemporánea y el estilo arquitectónico del Renacimiento francés crea un efecto complementario que refuerza cada uno de los detalles del diseño. Tanto así que las paredes inclinadas de vidrio rinden homenaje a los tejados mansardos del museo, mientras la expresión opaca y pesada del Louvre exagera la transparencia del diseño de Pei.



Con una historia que data del siglo XII, uno podría imaginar que el diseño contemporáneo de Pei no sería aceptado del todo por los parisinos. El Louvre ha estado profundamente arraigado en la historia y la cultura de los parisinos: su sitio originalmente fue un calabozo y una fortaleza del 
Rey Felipe II, que luego se transformó en palacio bajo el reinado de Francisco II en 1546. Sin embargo, no fue hasta 1793 cuando Luis XVI convirtió el Louvre en un museo.

Las críticas en torno a la remodelación no se centraron en la ampliación del museo, sino en los estilos. La mayoría sintió que la estética del diseño moderno de Pei podría chocar contra el estilo arquitectónico del Louvre, como si se tratara de un extraterrestre en el patio.



Sin embargo, a medida que las décadas pasan, el diseño de Pei se ha hecho parte de la cultura parisina. Guarda un significado similar al impacto de la torre Eiffel al convertirse en un ícono para París y el mundo. Hoy en día, el diseño de Pei se ha convertido en sinónimo indisoluble del Louvre como recinto histórico.



Arquitectos:
Isaac Broid Arquitecto 
Ubicación: Santiago de Querétaro, México 
Área: 700.00 m2
Año Proyecto: 2013
Fotografías: Yohihiro Koitani
Proveedores: Matecno 

Descripción del proyecto: Un bloque de concreto con pocas aberturas. Hacia el paisaje lejano y el campo de golf: una serie de cajas que enmarcan la vista hacia el infinito.



Cuerpos de acero oxidado, separadas entre sípara permitir que “lo natural” se introduzca dentro de la arquitectura o que esta se disuelva entre vegetación endógena, promoviendo que no exista un límite preciso entre “lo construido” y el paisaje, aun si este también está fabricado por el Hombre.



Lo mismo acontece en sección. La azotea de los espacios públicos se manifiesta como una continuación de lo vegetal circundante, permitiendo a los usuarios de la misma la sensación de que se encuentran dentro de un espacio abierto que rebasa los límites de la propiedad.







Fuente: Archdaily