“Cuando el gremio se une, el país avanza: la FEMCIC es hoy el pulso vivo de la ingeniería civil mexicana.”
En Guanajuato, una ciudad que parece hecha de historia y destino, la ingeniería civil mexicana vivió un momento que quedará grabado en la memoria del gremio. Durante la 50ª Reunión Nacional de la FEMCIC, los ingenieros civiles se reencontraron con su propósito más profundo: servir al país. Entre abrazos de reencuentro, presentaciones técnicas, discusiones apasionadas y noches que cerraron con la sensación de que algo grande estaba renaciendo, José Guillermo Dozal Valdés, presidente del XI Consejo Directivo de la Federación, expresó con convicción el alma de este encuentro: “Volver a Guanajuato es volver a casa.”
Lo dice con un orgullo que contagia. Guanajuato fue testigo de tres días donde sesenta colegios, distribuidos en ocho regiones, compartieron sus mejores prácticas, innovaciones, fracasos que enseñan y logros que inspiran. Para Dozal, esa es la esencia de la FEMCIC: una comunidad que crece cuando abre el corazón y la experiencia, una familia técnica que se fortalece cuando sabe escucharse. “Aprendemos unos de otros; crecemos juntos. Ese es el espíritu gremial que nos define”, asegura con la serenidad de quien ha visto cómo la unión transforma.
La innovación también tuvo rostro humano. La visita al Distrito de Innovación sacudió ideas, despertó inquietudes y recordó que, aunque la inteligencia artificial avanza con rapidez, el ingeniero civil sigue siendo el guardián del criterio, del sentido común, de la ética profesional. “El capital intelectual es lo más valioso que tenemos. La IA es una herramienta; el gremio es el corazón de todo”, afirma Dozal. Ese equilibrio —entre tecnología y humanismo, entre lo nuevo y lo esencial— marcó la identidad de la reunión.
Esa fuerza gremial no se queda en el presente. Tiene rumbo. Tiene destino. Y tiene fecha: 26 y 27 de febrero de 2026 en la Ciudad de México. La próxima Reunión Nacional será, en palabras de Dozal, “un acto de unidad y visión estratégica”. En alianza con la Secretaría de Economía y bajo el cobijo del Colegio de Ingenieros Civiles de México, se abordarán temas que definirán el futuro del país: los Corredores del Bienestar, el Plan México, los Polos de Desarrollo, la reconfiguración territorial y la urgente actualización de la ley para que peritos especializados participen en obras federales. Nada de eso es técnico solamente; son decisiones que cambian la vida de millones de personas.
Lo dice con fuerza: “Queremos recuperar nuestro peso específico en la toma de decisiones. México necesita la voz técnica de sus ingenieros”. Y en ese deseo no hay ego, hay servicio. No hay protagonismo, hay responsabilidad. La FEMCIC quiere estar en las mesas donde se decide el rumbo de la infraestructura, la vivienda sustentable, la movilidad del futuro y la resiliencia del país. Quiere ser convocada, escuchada, considerada. Quiere ser la brújula técnica en un momento donde el país necesita claridad.
La Federación también tendrá un papel clave dentro del Consejo de Políticas de Infraestructura. Compartirán mediciones, diagnósticos y datos que permitirán evaluar obras con criterios serios. Dozal lo resume con una frase que resonó fuerte entre los asistentes: “Lo que no se mide no se mejora.” Y en la voz de un ingeniero civil, esa frase adquiere un carácter casi moral: medir es cuidar; medir es hacer bien; medir es construir para que dure.
Pero donde el tono se vuelve más emotivo es cuando habla del gremio como familia. “Sesenta colegios, treinta mil ingenieros… todos distintos, todos con historias propias, pero todos con el mismo compromiso: construir México.” En ese “nosotros” cabe todo: los ingenieros jóvenes que llegan con hambre de aprender, los ingenieros veteranos que comparten décadas de experiencia, las mujeres que hoy ocupan más espacios de liderazgo, los profesionistas que vuelven a reencontrarse con colegas de vida. No es solo técnica. Es identidad.
Por eso, cuando el ingeniero Dozal reflexiona sobre el futuro, su mirada se llena de emoción. Y lo que dice deja un eco que trasciende la entrevista:
“Somos la ingeniería civil mexicana. Somos quienes abrimos caminos donde no los hay, quienes damos agua donde falta, quienes levantamos hospitales, puentes, viviendas y escuelas. Somos quienes transformamos territorio en oportunidad. Cuando estamos unidos, no hay proyecto que nos quede grande. Y cuando hablamos con una sola voz, el país escucha.”
El cierre es épico, inevitable y profundamente inspirador:
“Hoy más que nunca, el gremio está vivo. El gremio está de pie. Y el gremio está listo para construir, con técnica, con corazón y con unidad, el México que vendrá.”



