Su legado en la ingeniería civil y el urbanismo dejó una huella imborrable en ciudades como la Ciudad de México y Monterrey, abriendo camino para las mujeres en el sector.
La ingeniería civil en México ha sido enriquecida por la destacada trayectoria de Ángela María Alessio Robles y Cuevas, una pionera cuyo legado perdura en el desarrollo urbano del país. Nacida el 30 de marzo de 1917 en la Ciudad de México, Alessio Robles se graduó como ingeniera civil en la Universidad Nacional Autónoma de México en 1943, siendo la cuarta mujer en obtener este título en la institución. Posteriormente, en 1946, amplió sus conocimientos con una maestría en Planificación y Vivienda en la Universidad de Columbia, Nueva York.
Su carrera profesional despegó en 1948 cuando asumió el cargo de Directora General de Planificación en la Ciudad de México. Durante su gestión, se consolidaron el Plan Regulador de la ciudad y la Ley de Desarrollo Urbano, sentando las bases para el crecimiento ordenado de la metrópoli. Además, promovió la colaboración con el Estado de México para abordar desafíos metropolitanos compartidos. Entre las obras emblemáticas de su periodo destacan la construcción de la Torre Latinoamericana y el Centro Médico La Raza.
En la década de 1980, Alessio Robles dejó una huella imborrable en Monterrey al supervisar la creación de la Macroplaza, una de las plazas más grandes del mundo, que abarca 400,000 metros cuadrados y alberga monumentos, jardines y espacios culturales. Su visión transformó el corazón de la ciudad, convirtiéndolo en un punto de referencia nacional.
A lo largo de su vida, recibió múltiples reconocimientos, incluyendo el nombramiento como Mujer del Año en 1965 y la Legión de Honor Mexicana en 1968. Su legado trasciende en la ingeniería civil y la planificación urbana de México, sirviendo de inspiración para generaciones de mujeres profesionales en el país.



