Por: Dr. Angel Ervey Martínez Rodríguez
La industria de la construcción es conocida por su dinamismo, complejidad técnica y contribución al desarrollo económico, pero también es propensa a conflictos. Disputas contractuales, tensiones entre los trabajadores y la dirección, sobrecostos, retrasos en la construcción y desacuerdos entre las partes interesadas son manifestaciones comunes de desacuerdos que no pueden resolverse eficazmente en este entorno. Ante esta situación, urge replantear el modelo de relaciones y gestión de disputas en la industria de la construcción. Este replanteamiento no es solo técnico o contractual, sino también moral, cultural y humanístico. Por lo tanto, hablar de paz en la industria de la construcción no es una reflexión filosófica, sino un imperativo estratégico.
1. El conflicto es una característica estructural de la industria
La industria de la construcción reúne a numerosos actores con diferentes intereses: promotores, contratistas, supervisores, trabajadores, departamentos gubernamentales, comunidades y usuarios finales. Esta perspectiva diversa, sumada a la incertidumbre inherente a los proyectos de construcción, propicia la aparición de conflictos. Según el Informe Global de Disputas en la Construcción 2022, el costo promedio de las disputas en la construcción a nivel mundial es de US$52 millones y su duración promedio supera los 15 meses (Arcadis, 2022).
La forma tradicional de abordar los conflictos es el litigio, que no solo es costoso y requiere mucho tiempo, sino que también conduce al deterioro de las relaciones entre las partes. En este contexto, la búsqueda de la paz no significa eliminar el conflicto, sino transformarlo en una oportunidad para el diálogo, el aprendizaje y la mejora continua.

2. La paz como una categoría práctica en el sector
Hablar de paz en el sector de la construcción no significa reducirla a un ideal abstracto. Significa considerarla como una categoría práctica que puede influir en la toma de decisiones, el diseño de contratos, la gestión de proyectos y la convivencia diaria en las obras. Este concepto evoca el de “paz positiva” propuesto por Johan Galtung, que no se limita a la eliminación de la violencia, sino que también implica la existencia de mecanismos de resolución de conflictos justos, equitativos y sostenibles (Galtung, 1969).
En otras palabras, la paz en la industria de la construcción se refleja en relaciones laborales justas, cumplimiento ético de contratos, comunicación transparente, participación comunitaria y mecanismos para prevenir y resolver diferencias de forma no violenta.
3. Una cultura de paz es fundamental para la industria
La UNESCO (1999) define la cultura de paz como un conjunto de valores, actitudes y comportamientos dirigidos a rechazar la violencia, prevenir conflictos y resolver sus causas profundas mediante el diálogo y la negociación. La industria de la construcción a menudo opera en un entorno estresante y competitivo, y necesita fomentar esta cultura entre el personal directivo y operativo.
Construir una cultura de paz requiere crear un entorno donde los empleados puedan expresarse, donde los mecanismos de participación sean más que meros trámites y donde la formación en habilidades socioemocionales y de mediación sea tan importante como el conocimiento técnico.
4. La mediación como mecanismo para construir la paz
En el marco de la resolución alternativa de conflictos (RAD), la mediación se ha convertido en una herramienta especialmente adecuada para la industria. La mediación es un proceso voluntario y confidencial en el que un tercero neutral facilita la comunicación entre las partes para que puedan encontrar conjuntamente una solución satisfactoria al conflicto (IMI, 2021).
A diferencia del arbitraje o los litigios, la mediación preserva las relaciones comerciales e interpersonales entre las partes. Además, mejora la autonomía de las partes y reduce el tiempo y los costes asociados a los procedimientos judiciales. Países como el Reino Unido, Australia y Singapur han incluido cláusulas obligatorias de mediación prelitigante en los contratos de construcción públicos y privados (Martínez Rodríguez, 2024).
5. Casos prácticos y beneficios observados
Varios estudios han demostrado que la implementación de procesos de mediación y diálogo estructurado en el sector industrial puede reducir significativamente los costes asociados a la resolución de conflictos y mejorar el cumplimiento del cronograma del proyecto. En el proyecto London Crossrail, el uso de una junta de resolución de disputas (DRB) y cláusulas de mediación resultó en que el 86 % de las disputas se resolvieran sin recurrir a los tribunales (DRBF, 2021).
En América Latina, proyectos como la Línea 2 del Metro de Lima y el Canal de Panamá demuestran los beneficios de establecer mecanismos colaborativos de resolución de conflictos en contratos marco. Esto demuestra que la paz no es un obstáculo para el desarrollo de la productividad, sino un factor que la promueve.
6. El rol del factor humano y la ética profesional
Además del marco contractual, la ética profesional es un elemento importante para consolidar relaciones constructivas en las obras de construcción. La experiencia profesional en México demuestra que muchas disputas no se derivan de fallas técnicas, sino de la falta de comunicación, la opacidad en las operaciones o la ausencia de mecanismos de prevención (Martínez Rodríguez, 2021). Por lo tanto, la capacitación de profesionales en gestión emocional, escucha activa y habilidades de resolución colaborativa de conflictos es tan importante como la capacitación técnica.
7. Una necesidad urgente ahora y una inversión a futuro
La pandemia de COVID-19 y sus efectos han puesto de relieve la fragilidad de los sistemas de producción y la necesidad de fortalecer las relaciones interpersonales en todos los sectores económicos. En este nuevo contexto, la industria de la construcción debe liderar la transición hacia prácticas más humanas, colaborativas y sostenibles. No basta con construir infraestructura: también es necesario fomentar la confianza, la cooperación y la paz.
Comprometerse con la paz en la industria no es un lujo idealista. Es una estrategia inteligente para aumentar la eficiencia, reducir los riesgos y crear un legado que se mida no solo en toneladas de concreto, sino también en relaciones transformadas y una mayor cohesión social.



