Sabemos que es muy importante la obtención de una hipoteca, es por eso que es muy primordial el estar prevenidos y estar alerta de los posibles cambios que la institución a la que le pidas el préstamo pueda tener, al igual que leer las letras pequeñas del contrato, entre muchos otros factores que harán una hipoteca segura.
1.-Compara antes de firmar. Antes de firmar, debes comparar las condiciones que ofrecen distintos bancos, avales que exigen, facilidades de pago, concesiones por retraso y cualquier otro aspecto para elaborar una suerte de lista de pros y contras de lo que cada entidad pone a su disposición, lo que también le servirá como arma de negociación llegado el momento.
2.-Acorta los plazos. Debes intentar que la duración del préstamo no sea excesiva. Una hipoteca a 40 años puede parecer apetecible por las cuotas más bajas, pero ten en cuenta que la situación familiar puede variar a lo largo del tiempo, además de los intereses que te cobran.
3.-Considera la variación del euríbor. Actualmente, el euríbor, el tipo de préstamo interbancario que la mayoría de hipotecas usan como referencia, es relativo, la progresiva recuperación económica puede llevar a un aumento de la tasa.
4.-Negocia las condiciones. El banco es el que decide las condiciones pero eso no quita para que puedas negociar cada uno de los términos de la hipoteca. Nunca aceptes diferenciales demasiado altos. Hay alternativas como contratar otros productos de más bajo costo anual como tarjetas de crédito o productos de ahorro.
5.-Examina la letra pequeña. Es imprescindible analizar bien y si es necesario con ayuda de un abogado o experto inmobiliario todas y cada una de las condiciones del préstamo. Ten especial atención a las cláusulas consideradas abusivas y cuya aplicación es ilegal. Son ilegales cuando no se han informado de ellas de manera transparente y clara al consumidor.
6.-No pedir más de un 80%. Los expertos afirman que no es conveniente pedir al banco más de un 80% del valor de la tasación del inmueble. Debes tener ahorrado y disponible para desembolsar al menos un 20% del precio. Tendrás una menor carga hipotecaria y una mayor holgura financiera antes y después de adquirir la vivienda.
7.-Vigilar las cuotas. Más que preocuparse por la cuota mensual hay que prestar atención a los condicionantes que podrían hacer variar al alza o la baja este importe mensual: el tipo de interés base, el diferencial, las cláusulas de otro tipo, atenuantes, etc. También hay que vigilar la cuota creciente, un porcentaje de incremento a sumar cada año que puede suponer un importante desembolso adicional.
8.-No dejar de pagar. Muchos contratos hipotecarios ofrecen periodos iniciales de carencia, donde se pueden aplazar ciertos pagos. Considéralo si es necesario, quizá pueda resultar atractivo más adelante o puedes renunciar a él a cambio de otras ventajas.
9.-Ahorra el 10% de la vivienda. Mantén en tu cuenta corriente al menos un 10% del valor del inmueble. Esto te permitirá tener una posición financiera relativamente desahogada y evitar muchos temores. Un colchón de ahorros para imprevistos familiares o económicos que pueden sobrevenir a lo largo del préstamo inmobiliario.
10.-Renegocia tu hipoteca. El hipotecado tiene el derecho a exigir la renegociación. La normativa vigente recoge supuestos en los que el banco debe aceptar la revisión de condiciones más allá de lo que establezca el contrato original: cuando todos los miembros de la unidad familiar carezcan de rentas derivadas del trabajo o de actividades económicas y cuando la cuota hipotecaria resulte superior al 60% de los ingresos netos que perciba el conjunto de la familia hipotecada.



