El auto que cambia de color: del taller de pintura al botón de tu tablero

La escena podría parecer sacada de una película de ciencia ficción: conduces tu auto plateado hacia una reunión de negocios, pero al salir decides que sería más impactante llegar en un elegante tono negro mate. Sin taller, sin pintura, sin esperar días… solo presionando un botón.
Esto ya no es un sueño futurista: es una realidad gracias a la tecnología E Ink, la misma que se usa en las pantallas de lectores electrónicos, pero aplicada a la carrocería de los automóviles.

Cómo funciona la magia

La carrocería del vehículo se recubre con paneles especiales que contienen millones de microcápsulas con pigmentos de distinto color, generalmente negro y blanco en sus primeras versiones. Al aplicar una carga eléctrica, estos pigmentos cambian de posición, alterando el color que percibimos.
Las versiones más avanzadas permiten no solo alternar entre dos tonos, sino elegir entre una amplia gama de colores, crear patrones dinámicos e incluso personalizar secciones del auto de forma independiente.

Más que estética: beneficios prácticos

Aunque la parte visual es sin duda el mayor gancho, esta tecnología también ofrece ventajas funcionales. Cambiar el color de un auto a tonos claros en días calurosos puede reducir la absorción de calor, mejorando la eficiencia del aire acondicionado y el confort interior. Lo contrario aplica en climas fríos, donde un color oscuro ayuda a retener más calor.
Además, al prescindir de repintados, se reduce el impacto ambiental asociado a solventes y procesos químicos de pintura.

El primer paso lo dio BMW

En 2022, BMW presentó el iX Flow, el primer prototipo funcional con carrocería E Ink, capaz de alternar entre blanco, gris y negro. Desde entonces, la marca ha seguido desarrollando la tecnología, incorporando versiones multicolor y efectos de degradado.
Aunque todavía no está disponible en modelos de producción masiva, su llegada al mercado parece inevitable conforme los costos bajen y la durabilidad de los paneles aumente.

¿Qué viene después?

Los expertos proyectan que en menos de una década podremos personalizar no solo el color exterior, sino también interiores, acabados y detalles con la misma tecnología. Imagina que tu auto combine con tu ropa, tu estado de ánimo o incluso el color corporativo de tu empresa para un evento.

Por ahora, el auto que cambia de color es un lujo experimental reservado para ferias automotrices y pruebas de marca, pero como ha ocurrido con tantas innovaciones, lo que hoy vemos como extravagancia, mañana podría ser tan común como cambiar el fondo de pantalla de tu celular.

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