La región concentra una riqueza ambiental y económica clave para México, pero enfrenta amenazas críticas por la reducción de agua dulce, contaminación y sobreexplotación de recursos. Especialistas llaman a integrar infraestructura, financiamiento y gobernanza para asegurar su futuro.
La sustentabilidad del Golfo de California ya no puede abordarse con soluciones aisladas ni de corto plazo. Expertos en ingeniería, agua y desarrollo regional coincidieron en que la viabilidad de esta región estratégica depende de una planeación integral que articule infraestructura, financiamiento, operación y gobernanza, con una visión de largo alcance.

Durante la conferencia “Hacia el desarrollo sustentable del Golfo de California”, realizada en el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), se subrayó que separar la construcción de infraestructura de los mecanismos para financiarla y operarla ha sido uno de los errores recurrentes en la política hídrica del país.

Infraestructura hídrica: el costo de no planear a largo plazo
Fernando González Villarreal, coordinador técnico de la Red del Agua de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y director general del Centro Regional de Seguridad Hídrica auspiciado por la UNESCO, advirtió que los proyectos hídricos deben evaluarse no solo por su viabilidad técnica, sino por su impacto social, económico y su sostenibilidad financiera.
El especialista explicó que los desafíos del Golfo de California exigen cambios institucionales profundos, innovación en los esquemas de inversión y una planeación que garantice el derecho humano al agua sin comprometer el desarrollo regional.
Una región estratégica para México
Mauricio Jessurun Solomou, presidente del XL Consejo Directivo del CICM, destacó que lo que ocurre en el Golfo de California impacta directamente a Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa, influyendo en la disponibilidad de agua potable, la pesca, la agricultura, la minería, el crecimiento urbano y la actividad industrial.
Con una superficie aproximada de 157 mil kilómetros cuadrados, la región alberga cerca de seis millones de habitantes en México y se conecta con la cuenca del Río Colorado en Estados Unidos, donde viven más de 30 millones de personas. Además, es Patrimonio Mundial Natural por la UNESCO y concentra una de las mayores riquezas ecológicas del país, con miles de especies endémicas, sitios RAMSAR y áreas naturales protegidas.
Motor económico bajo presión ambiental
El Golfo de California no solo es biodiversidad: es un motor económico clave. La agricultura regional genera alrededor de 77 mil millones de pesos anuales, con 14 distritos de riego que aportan el 50% del trigo y el 25% del maíz producidos en México. En pesca y acuacultura, concentra la mayor parte de la captura nacional de sardina y la producción camaronícola. A ello se suman cerca de cinco millones de turistas al año y una actividad minera que representa el 11% del PIB regional.
Sin embargo, esta dinámica productiva enfrenta riesgos severos. Desde 1930, los flujos de agua dulce hacia el Golfo se han reducido en 80%. Cada año se vierten cientos de miles de toneladas de fertilizantes y nitrógeno, la sobrepesca rebasa el millón de toneladas anuales y el cambio climático ha incrementado la temperatura superficial del mar en aproximadamente un grado centígrado.
Siete líneas de acción para revertir la tendencia
Ante este escenario, se presentó el proyecto Acción por la Sustentabilidad del Golfo de California, desarrollado en coordinación con Banobras, Conagua y el Instituto de Ingeniería de la UNAM. La iniciativa plantea una estrategia integral basada en siete ejes: redes de colaboración, monitoreo con indicadores de impacto, análisis de flujos hídricos y contaminantes, evaluación de desalinizadoras, programas sectoriales de infraestructura, esquemas financieros y de gobernanza, así como comunicación y desarrollo de capacidades.
Uno de los puntos críticos es la infraestructura de riego. El Programa Regional de Infraestructura de Riego estima inversiones por alrededor de 70 mil millones de pesos en los 14 distritos agrícolas, con el potencial de reducir en 30% la descarga de nitrógeno al Golfo y ahorrar más de mil millones de metros cúbicos de agua al año.
Financiar la sustentabilidad: un reto ineludible
Los especialistas coincidieron en que la sustentabilidad requiere recursos permanentes. Se estiman necesidades anuales de entre 400 y 600 millones de pesos, por lo que se analiza la creación de un Fondo para la Sustentabilidad del Golfo de California, alimentado por aportaciones de las principales actividades económicas de la región, para evitar depender únicamente del presupuesto público.
Finalmente, se hizo un llamado a integrarse a la Red de Amigos del Golfo de California, un esfuerzo multisectorial en el que ya participan dependencias federales, organismos financieros, universidades, organizaciones internacionales y distritos de riego.
El mensaje es claro: el futuro del Golfo de California no se define solo con obras, sino con decisiones estratégicas, coordinación institucional y una visión de infraestructura que entienda que desarrollo y sustentabilidad no son opuestos, sino inseparables.



