EL USO DEL VIDRIO EN LA CONSTRUCCIÓN 

Transparencia, lujo y modernidad. 

Estos­ son sólo algunos de los tantos conceptos que se asocian actualmente con el vidrio, el cual, gracias a su constante evolución y al uso de la tecnología, ha tomado protagonismo en las diferentes construcciones de hoy, remplazando cada vez más a los materiales tradicionales. 

La mayoría de los vidrios están realizados a partir de la arena o sílice, a la que se le mezclan óxidos de sodio y calcio. Después se calienta en un horno a altas temperaturas y por último es enfriado y para que solidifique.

El uso del vidrio se conoce desde tiempos de los egipcios, hace 4000 años, pero no lo utilizaban para la construcción, sino para proteger pequeños objetos. Más adelante, aproximadamente hace 2000 años, los romanos serían los maestros en la fabricación del vidrio, mismo que comenzaron a utilizar en edificaciones.

 A pesar de que este es el material de construcción más antiguo hecho por el hombre, no fue hasta el auge técnico de la Revolución Industrial que se posicionó en el mercado y dejó de ser un producto de lujo, para convertirse en un material constructivo tan común como el acero y el hormigón. 

Las construcciones hechas de vidrio presentan ventajas significativas además de la más obvia, que es su belleza: comenzando con que es material al que es sencillo, rápido y económico darle mantenimiento; permite la rapidez constructiva; representa un aporte sustentable por la energía eléctrica que ahorra al dejar pasar la luz; puede constituir un sistema de ventilación perfecto; es un buen aislante del ruido y del calor; disminuye la humedad evitando la aparición de hongos; proporciona una mayor luminosidad a los espacios; es seguro porque es resistente al fuego y además ofrece ligereza visual.

Otro punto a favor de este material es la variedad de vidrios que existen, cada uno útil según las necesidades del espacio y la construcción  para la que es requerido. Sin embargo, los que por norma técnica y de seguridad son recomendados en la construcción son el vidrio templado y el vidrio laminado.

El vidrio templado está sometido a un proceso que permite que al romperse se parta en pedazos muy pequeños sin astillarse, por lo que no generan lesiones o cortaduras. Mientras que el laminado se compone de dos o más vidrios simples unidos entre sí mediante láminas plásticas. Esto le confiere una mayor resistencia, aislación del calor y el sonido. En caso de rotura la lámina plástica retiene por adherencia los fragmentos de vidrio, reduciendo así los riesgos de lesiones.

Ya sea en un lugar destinado para habitación o para trabajo, el vidrio ayuda a dar una sensación de amplitud y armonía. En el exterior de las edificaciones lo podemos encontrar en muros y ventana. Por su parte, en el diseño de interiores el vidrio se encuentra en pisos, tragaluces, mamparas, mesas, escaleras, anaqueles e incluso el techo. Además de que puede combinarse con materiales como roca, madera o metal para dar un mejor efecto visual y resistencia.

Sin embargo, construir con este tipo de material requiere experiencia en el área, ya que es de vital importancia analizar las condiciones de la obra, la radiación solar presente y la ubicación geográfica donde se realizarán los trabajos. Otro aspecto importante a considerar sobre este material es que su uso incrementa significativamente el costo de construcción.

Desarrollo tecnológico unido a una arquitectura de carácter internacional es lo que promete el vidrio a los diseños de hoy, donde su constante evolución e inquietud por crear espacios y ambientes atractivos, frescos y elegantes son los factores que imperan en la a­ctualidad. 

Comparte

Lo más reciente

Recibe cada mes sin costo, la Revista Digital de tu preferencia

GRACIAS POR SUSCRIBIRTE A LA EDICIÓN DIGITAL DE LA REVISTA CONSTRUYE