ESPACIOS DE PASO, MOMENTOS DE PAUSA

Cómo el diseño interior redefine la experiencia en estaciones, paradores y terminales alrededor del mundo

En el frenético ir y venir de viajeros, pocas veces se reconoce el valor de los espacios donde el tiempo se detiene: estaciones de tren, terminales de autobuses y paradores en carretera. Aunque concebidos como puntos de tránsito, cada vez más se convierten en auténticos espacios de pausa, donde el diseño interior redefine la experiencia del viaje. Desde Tokio hasta Oaxaca, estos lugares dejan de ser meros nodos logísticos para convertirse en escenarios de contemplación, descanso e incluso inspiración.

“El reto está en diseñar para el movimiento sin descuidar el arraigo emocional del usuario”, apunta Kengo Kuma, arquitecto japonés cuya firma ha transformado estaciones ferroviarias en entornos sensoriales, como la estación de Nagaoka, donde madera local y luz natural crean una atmósfera de serenidad. Para Kuma, el diseño debe actuar como un “puente suave entre el individuo y la ciudad”.

En un tono similar, el despacho danés Cobe diseñó la estación de Nordhavn en Copenhague con materiales simples, geometrías limpias y vegetación integrada, buscando “crear dignidad en el transporte cotidiano”. En su manifiesto, Cobe destaca la importancia de convertir los espacios de transporte en “lugares donde las personas quieran quedarse, no solo pasar”.

En México, esta tendencia encuentra eco en proyectos como el Parador Turístico de Mitla en Oaxaca, realizado por RootStudio, despacho liderado por Joan Faubert y Enrique López. Este espacio, más allá de ser una escala en el trayecto al Istmo, celebra la identidad local a través de ladrillo, palma, textiles artesanales y una disposición abierta al entorno natural. “Queríamos que el viajero no solo pasara, sino que respirara la esencia del lugar”, comenta Faubert.

El diseño de interiores en terminales también ha comenzado a incorporar nociones de bienestar, bioclimatismo y accesibilidad universal. El reciente rediseño del Aeropuerto de Helsinki por ALA Architects integra zonas de descanso con mobiliario ergonómico, iluminación circadiana y arte comisionado. Según la firma, “el aeropuerto es la primera y última impresión de un país, debe hablar de hospitalidad”.

Estos proyectos demuestran que incluso en contextos de alta rotación y estrés logístico, el diseño interior tiene el poder de suavizar los bordes del viaje, crear memoria, e incluso reconciliar al viajero con el trayecto. Como señala la investigadora Sadie Morgan en su ensayo Designing for Movement: “Los espacios de tránsito no deben ser no-lugares; pueden y deben ser espacios de pertenencia”.

En un mundo hiperconectado, donde los desplazamientos son inevitables, el diseño interior de estos enclaves transitorios cobra un nuevo sentido: el de hacer del tránsito una experiencia habitable, sensible y consciente.

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