El Colegio de Ingenieros Civiles de México destaca que el fracking puede ser viable en el país si se implementa bajo un marco regulatorio robusto, supervisión estricta y con inversiones coordinadas en infraestructura energética e hídrica.
Ciudad de México.— La fracturación hidráulica o fracking puede convertirse en una opción viable para México siempre que se desarrolle bajo un marco regulatorio sólido, con tecnología de bajo impacto ambiental y una estricta supervisión técnica, afirmó el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) durante la conferencia “Fracturación hidráulica, ¿Sí o no?”.
Rubén Chávez Guillén, coordinador del Subcomité de Aguas Subterráneas del Comité del Agua del CICM, explicó que el éxito de esta técnica depende del conocimiento detallado del subsuelo, del cumplimiento de metodologías probadas internacionalmente y del respeto a las disposiciones de las autoridades competentes.

Impacto hídrico mínimo y temporal
Uno de los principales cuestionamientos sobre el fracking es su consumo de agua. Sin embargo, el estudio presentado por Chávez Guillén revela que, bajo un escenario hipotético de mil pozos, el volumen requerido representaría apenas entre el 1% y el 2% del total del agua destinada a todos los usos, equivalente a una fracción mínima del consumo industrial y con carácter temporal.
El especialista también subrayó la importancia de investigar fuentes alternativas de abastecimiento de agua para evitar competencia con el consumo humano y otros sectores productivos.
Regulación y supervisión: condiciones indispensables
Jesús Campos López, presidente del Consejo Directivo del CICM, enfatizó que la viabilidad de cualquier proyecto de fracturación hidráulica en México está condicionada a la existencia de un marco regulatorio robusto, específico y verificable. Este debe garantizar la protección de los acuíferos, la sustitución progresiva de aditivos por compuestos biodegradables, el monitoreo sísmico continuo y la transparencia en los datos de operación.
Asimismo, destacó que las inversiones en infraestructura para la extracción de gas deben avanzar de manera simultánea y coordinada con el desarrollo de infraestructura hídrica, al ser componentes complementarios de una política energética responsable.

Gobernanza y aceptación social, los principales retos
Desde el ámbito académico, Eric Morales Cacique, investigador del Instituto de Geología de la UNAM, señaló que el principal desafío del fracking no es tecnológico, sino de gobernanza y confianza social, factores determinantes para legitimar su desarrollo.
Por su parte, Andrés Moreno y Fernández, vicepresidente Técnico y Desarrollo de la Ingeniería del CICM, mencionó como retos adicionales la aceptación de la población y la viabilidad económica, considerando que actualmente el gas importado desde Estados Unidos resulta más competitivo en costos.
Fracking y seguridad energética: una necesidad estratégica
Sergio Aceves Borbolla, coordinador del Comité de Energía del CICM, destacó que la exploración de yacimientos no convencionales debe evaluarse desde la perspectiva de la seguridad energética, mientras que Ascensión Medina Nieves, presidente de la Junta de Honor del organismo, consideró que esta técnica puede ser una necesidad estratégicaante la disminución de las reservas petroleras y la alta dependencia del gas importado.
Conclusión
El Colegio de Ingenieros Civiles de México concluye que la fracturación hidráulica no debe analizarse desde posiciones extremas, sino mediante una evaluación técnica rigurosa, acompañada de regulación efectiva, inversión en infraestructura y desarrollo tecnológico. Bajo estas condiciones, el fracking podría contribuir significativamente a fortalecer la soberanía energética del país sin comprometer la sostenibilidad ambiental.



