INFRAESTRUCTURA DE TRUMP, ¿UNA REBANADA PARA FIRMAS MEXICANAS?

  • El ambicioso plan de infraestructura del país del norte puede ser una oportunidad para las firmas mexicanas que participan como proveedores.

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CIUDAD DE MÉXICO.- Empresas mexicanas proveedoras de materiales y constructoras como Cemex, Cementos Chihuahua, ICA y Tradeco han apostado por el crecimiento que ha tenido la industria de la construcción en Estados Unidos en los últimos años, pero ahora se enfrentan a un panorama mixto, según analistas.
El plan de infraestructura del presidente Donald Trump considera una inversión por un billón de dólares, que será desarrollado bajo esquemas de participación público-privada, lo que representa como una oportunidad para empresas mexicanas.

Cementeras
Quienes tienen el mejor panorama son las cementeras, sobre todo considerando que las firmas latinoamericanas ya tienen un tercio del mercado de cemento en Estados Unidos. El viernes, Cemex subió 4.47% en la Bolsa Mexicana de Valores, mientras que Cementos Chihuahua cerró sin cambios.
"Las empresas que participan en la cadena de valor se benefician en la medida en que hay inversión, porque generan los insumos, independientemente de quién construya", dijo Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).
Las cementeras mexicanas tienen 16 plantas de cemento en Estados Unidos y se han beneficiado tanto del crecimiento del sector residencial, como por los mayores precios y volumen de ventas.

Cemex tiene 12 plantas de cemento en Estados Unidos y operan en ciudades como Texas, uno de los estados con mejor dinamismo para la construcción. Hasta septiembre pasado, el mercado representaba 29% de sus ingresos globales.
Según un análisis de Banorte-Ixe, los efectos de Trump para Cemex podrían ser mixtos. Por un lado, positivos, considerando las oportunidades para el plan de infraestructura; pero por otro, de cautela ante el efecto que pudiera tener sobre la economía mexicana.

En tanto, para Cementos Chihuahua, la dependencia de Estados Unidos es mayor. Si bien tiene cuatro plantas de cemento, 77% de sus ingresos provienen de dicho país. Tan splo al tercer trimestre del año, sus ventas en Estados Unidos subieron 18.3%, 4.5 veces el crecimiento que tuvieron en México.
"El mejor escenario de precios, el incremento de 10% en volúmenes de concreto y la depreciación del preso respecto al dólar", fueron los factores que impulsaron el resultado, dijo la cementera en su reporte trimestral.

Construcción
Para las empresas constructoras sería una historia diferente. Apenas ICA y Tradeco se han atrevido a buscar operaciones en el vecino del norte. A decir de Antonio Castillo, director de desarrollo de negocios de GIA, la industria es distinta por allá, hay más tecnología y competencia, por lo que ellos no han entrado a dicho mercado.
"Es un mercado complicado, son muchas constructoras pequeñas, pero otras muy grandes con ingeniería y tecnología importante, nosotros no vimos nada que aportar ahí. Ahora vamos a ver qué hace Trump, vemos complejo que pueda cambiar algo para que haya participación de constructoras mexicanas", explicó el directivo.

En 2014, ICA apostaba por la diversificación geográfica y una de sus apuestas fue adquirir Facchina en Estados Unidos. Hasta junio del año pasado, la empresa reportaba contratos de construcción por 3,809 millones de dólares en proyectos en Florida y Washington.
La crisis de la constructura de la familia Quintana hizo que la empresa se contrajera y enfocara sus recursos en sus operaciones domésticas. "La intención de la empresa era dejar de operar totalmente fuera de México, y más ahora que ganaron en el nuevo aeropuerto. Es una posibilidad que vendan su participación (en Facchina) y usar los recursos en México", dijo Marco Medina, analista de construcción de Ve por Más. La empresa cerró la sesión bursátil con una caída de 1.1 por ciento.

Tradeco había iniciado su diversificación geográfica en Latinoamérica, pero hace un par de años llegó a Estados Unidos, donde ganó concesiones carreteras en Texas, y obras menores.
La experiencia no fue exitosa. La empresa incumplió con los contratos en Texas y ahora está demandada por tres aseguradoras por 78 millones de dólares.

"La infraestructura no es el tema número uno en la lista, y considerando que llegue a ponerse en la mesa, sería hasta 2018 cuando se vea tangible", agregó Medina de Ve por Más.
Por ahora, Gustavo Arballo, no prevé que constructoras mexicanas busquen entrar al mercado estadounidense, sobre todo cuando ven mayor oportunidad en Latinoamérica.

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