El Colegio de Ingenieros Civiles de México traza su ruta 2026-2028 con visión social, innovación tecnológica y renovación generacional.
En un momento clave para la evolución del sector, el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) redefine su papel como actor estratégico en el desarrollo del país. Bajo el liderazgo de Jesús Campos López, presidente del XLI Consejo Directivo, el organismo presentó su Programa de Trabajo 2026-2028, colocando en el centro una visión clara: abrir espacios, impulsar nuevas generaciones y fortalecer el impacto social de la ingeniería.
Durante la conferencia “Ingeniería Cerca de ti, XLI Consejo Directivo: CICM Visión 2026-2028”, Campos López fue contundente: el futuro del Colegio no se espera, se construye desde hoy. En ese camino, destacó la importancia de integrar a más mujeres ingenieras y estudiantes, reconociendo que la diversidad de perspectivas es clave para enfrentar los retos actuales del sector.

“La obra no termina cuando se corta el listón, inicia cuando la gente la usa”, afirmó, subrayando la responsabilidad social de la ingeniería en la vida cotidiana.
El programa estratégico del CICM se estructura en torno a seis ejes que buscan consolidar su posicionamiento técnico y su cercanía con la comunidad. Andrés Moreno y Fernández, vicepresidente Técnico, destacó la articulación entre comités técnicos, la modernización tecnológica y la creación de mecanismos de retroalimentación con los asociados como pilares para fortalecer al organismo.
En paralelo, la visión de futuro se proyecta desde la planeación. Reyes Juárez del Ángel, vicepresidente de Planeación y Prospectiva, delineó una estrategia donde la infraestructura no solo responde a necesidades técnicas, sino que se convierte en un instrumento al servicio de la sociedad. La apuesta incluye el uso de gemelos digitales, inteligencia artificial y criterios ESG alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


La profesionalización también juega un papel central. Alejandro Vázquez López, desde la Vicepresidencia de Certificación, planteó ampliar el alcance de los peritos certificados y establecer referentes claros en honorarios mediante estudios de mercado, fortaleciendo así la competitividad del gremio.
En el ámbito institucional, el CICM busca consolidarse como una voz técnica influyente en la toma de decisiones del país. Juan José Orozco y Orozco enfatizó la necesidad de incidir directamente en políticas públicas, fortaleciendo la relación con los tres órdenes de gobierno y el Poder Legislativo.
Al mismo tiempo, el organismo reconoce el valor de su historia. José Arturo Zárate Martínez propuso una agenda enfocada en preservar el patrimonio técnico y cultural de la ingeniería civil, integrando innovación sin perder la memoria que ha construido al gremio.
En materia académica, el enfoque es claro: cerrar la brecha entre conocimiento y práctica. Carlos Alfonso Herrera Anda destacó el papel del Centro de Actualización Profesional e Innovación Tecnológica (CAPIT) como puente entre academia, industria y ejercicio profesional, bajo un modelo flexible y sostenible.
Pero uno de los mensajes más relevantes vino desde la base del futuro: los estudiantes. David Oswaldo Cruz Velasco planteó fortalecer la vinculación con jóvenes ingenieros mediante beneficios tangibles como bolsa de trabajo, convenios y espacios de participación activa. En la misma línea, Aislin Alexia Franco Portillo subrayó la importancia de acercar la ingeniería civil desde etapas tempranas, especialmente a mujeres, para construir un gremio más inclusivo y sólido.
Con finanzas sanas como punto de partida, el nuevo tesorero, Andrés Mota Solórzano, asumió el compromiso de mantener la disciplina financiera, impulsar ingresos estratégicos y fortalecer el patrimonio del Colegio.
El mensaje es claro: el CICM no solo busca adaptarse al cambio, sino liderarlo. En un entorno donde la infraestructura define la competitividad de las ciudades y la calidad de vida de las personas, la ingeniería civil se posiciona como un motor de transformación.
Hoy, más que nunca, construir implica decidir. Y el CICM ha decidido apostar por el talento, la innovación y la visión de futuro como los cimientos de una nueva etapa para la ingeniería en México.



