LOS SECRETOS PREHISPÁNICOS DEBAJO DE LA CATEDRAL METROPOLITANA


Debajo de la Catedral Metropolitana yacen los restos de dos importantes pirámides, e incluso del mítico juego de pelota.
 
De la Catedral Metropolitana se ha escrito mucho. Su arquitectura estuvo a cargo, como la conocemos actualmente, del ingenioso Manuel Tolsá. Guarda hasta 36 campanas, fue la primera Catedral de toda América, alberga las criptas de los arzobispos, y como la conocemos terminó de construirse hasta 1873. También, por orden de Hernán Cortés se erigió su primera versión en 1573 sobre las ruinas adyacentes al Templo Mayor y de este último se extrajeron rocas para su construcción.

Cabe mencionar que en las ventanas arqueológicas que se muestran en el atrio de la Catedral se exhiben piezas descubiertas durante trabajos de remodelación del 2005, y estas son muy importantes, en realidad son solo una pequeña muestra de lo que yace ahí abajo:
 

La Pirámide del Sol, dedicado a su deidad solar, Tonatiuh

El basamiento de esta pirámide aún yace bajo la Catedral, sepultada bajo una mole de piedra. Este  no ha dejado a la misma asentarse bien, y así la construcción, irremediablemente se hunde 6 cm cada año. Para los mexicas, Tonatiuh representaba la era cósmica en la que nos encontramos, el Quinto Sol, y por ello era de especial veneración.
 

Troncos de ahuejotes (técnica de construcción mexica)

En el sótano, a la altura de la cabeza de quien allí se encuentre, sobresalen troncos de más de 400 años que aún se encuentran en buen estado, como una especie de soporte. Son de ahuejotes, un árbol cuya madera tiene la peculiaridad de no pudrirse mientras se encuentra bajo el agua. Por ello con ellos se construían las chinampas: se clavaban en el suelo, hacían un tejido de vegetales entre ellos, y luego se apisobaba la tierra sobre esa madeja.
  

Piedra Chalchihuitl

También se encuentra en el sótano. Se trata de una lápida cuadrada, en la que, labrada, se dibuja la imagen del dios solar, Tonatiuh. También lleva impreso el quincunce, símbolo considerado como unificador de la visión mesoamericana del mundo.
 

La pirámide dedicada a Ehécatl-Quetzalcóatl, dios del viento

 

Fue descubierto hace apenas unos años, justo atrás de la Catedral Metropolitana. Abarca un cuadrado de unos 500 m. Se cree que es el templo más importante de la ciudad dedicado al dios del viento; de una figura peculiar, ya que su planta es cuadrangular, mientras que su parte posterior, que es de planta circular, servía para sustentar un templo de forma cilíndrica. Sobre los restos de esta pirámide se encuentran las criptas de los arzobispos.
 

Placa de la Piedra del Sol

  

A un costado de la Catedral, una discreta placa da cuenta que, durante siglos, la Piedra del Sol vio pasar el tiempo colonial en la torre poniente de la misma. La mítica piedra (probablemente la pieza más representativa de la cultura mexica) afortunadamente no fue destruida, y fue parte del acervo prehispánico silencioso de esta Iglesia.
 
Basamentos del  Teotlachco (juego de pelota)
 
En 2005, en los cimientos de la Capilla de las Ánimas, fueron detectados los cimientos del Juego de Pelota mexica, justo como lo describió en su momento Fray Bernardino de Sahagún, y que aparece en el testimonio del Códice Matritense.

Fuente: http://mxcity.mx

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