Seguridad en la construcción: el verdadero indicador de éxito en la ingeniería moderna

CICM destaca que la planeación, la capacitación y el liderazgo son clave para obras sin accidentes

Ciudad de México. — En un contexto de crecimiento acelerado de la infraestructura en México, la seguridad en la construcción se consolida como el eje central de la ingeniería moderna. Así lo destacó el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), al subrayar que ninguna obra puede considerarse exitosa si no garantiza la integridad de quienes la ejecutan. 

En el marco del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, Jesús Campos López, presidente del XVI Consejo Directivo del CICM, fue contundente: “la seguridad no es un requisito complementario, es una condición sine qua non de la ingeniería responsable”. Enfatizó que los riesgos inherentes a cualquier obra solo pueden mitigarse mediante planeación rigurosa, protocolos claros, capacitación permanente y liderazgo comprometido

Ingeniería en expansión: retos técnicos y responsabilidad profesional

Campos López señaló que México atraviesa una etapa clave en el desarrollo de infraestructura, con proyectos que demandan cimentaciones robustas, estructuras resilientes y procesos constructivos de alta complejidad. Ejemplo de ello son los avances en infraestructura ferroviaria, los desafíos regulatorios en el sector energético y, especialmente, la urgencia de fortalecer la infraestructura hidráulica ante el estrés hídrico. 

En este escenario, la tecnificación del riego agrícola y la eficiencia en el uso del agua se perfilan como áreas estratégicas donde la ingeniería civil tendrá un impacto directo en la productividad y la seguridad alimentaria del país. 

Dos Bocas: ingeniería de alta complejidad en acción

Durante la conferencia “Retos, logística y ejecución de cimentaciones profundas y colados masivos”, Jorge Francisco Pineda Arenas, director general de PIMOSA, compartió uno de los casos más representativos de la ingeniería mexicana reciente: la construcción de cárcamos en la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco. 

El proyecto implicó desafíos técnicos de gran escala, incluyendo:

  • Cimentaciones en suelos compresibles y altamente saturados
  • Cárcamos del tamaño de una cancha de futbol, con profundidades de hasta 9 metros
  • Colados masivos superiores a 5,500 m³ de concreto en un proceso continuo de 33 horas
  • Coordinación logística internacional en condiciones de pandemia
  • Movilización de personal en zonas con limitaciones de infraestructura básica 

Para garantizar la estabilidad del terreno, se implementaron soluciones avanzadas de mejoramiento de suelo, demostrando que la innovación técnica es indispensable para enfrentar condiciones extremas en obra. 

Más allá de la obra: el legado de la ingeniería

Pineda Arenas concluyó que el valor de la ingeniería no solo radica en lo que se construye, sino en el conocimiento que se comparte y en la evolución colectiva del sector. Una visión que refuerza el papel del ingeniero como agente estratégico en el desarrollo del país. 

En un momento donde la infraestructura define la competitividad y la calidad de vida, la seguridad, la innovación y la planeación se consolidan como los pilares que no solo garantizan resultados, sino que construyen confianza y futuro.

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