CICM y AMIVTAC impulsan proyectos carreteros que integren pasos de fauna y criterios ambientales desde su diseño.
La expansión de la infraestructura carretera en México representa uno de los grandes desafíos para la conservación de la biodiversidad. Frente a este escenario, especialistas, organismos gremiales y expertos en ingeniería coincidieron en la necesidad de impulsar carreteras ecológicas que permitan compatibilizar el desarrollo económico con la protección de los ecosistemas.
Durante la conferencia “Carreteras ecológicas: diseño para la conservación de la fauna silvestre”, realizada en el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), el doctor Anthony P. Clevenger, investigador y consultor internacional especializado en conservación de la biodiversidad, destacó que los atropellamientos de fauna y la fragmentación de hábitats son algunos de los principales impactos asociados a la infraestructura vial.

El especialista explicó que la implementación de pasos de fauna correctamente diseñados, acompañados de cercas o barreras direccionales, puede reducir en más del 80 por ciento los atropellamientos de animales en carreteras, contribuyendo a mantener la conectividad ecológica y la supervivencia de numerosas especies.
Infraestructura y conservación pueden coexistir
Jesús Campos López, presidente del XLI Consejo Directivo del Colegio de Ingenieros Civiles de México, afirmó que la ingeniería moderna debe incorporar herramientas que permitan anticipar, reducir y gestionar los impactos ambientales de las obras de infraestructura.
En este sentido, anunció que el CICM respaldará las iniciativas encaminadas a promover la construcción de más carreteras ecológicas en el país y trabajará de manera coordinada con la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres (AMIVTAC) para impulsar ante la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) proyectos que incorporen pasos de fauna y soluciones sustentables.
“La ecología de carreteras ofrece herramientas para comprender y gestionar los efectos de la infraestructura vial sobre los ecosistemas y la movilidad de la fauna”, señaló.

El reto global de las nuevas carreteras
Clevenger advirtió que durante los próximos 25 años podrían construirse alrededor de 25 millones de kilómetros de nuevas carreteras en el mundo, de las cuales cerca del 90 por ciento se desarrollarán en países emergentes con ecosistemas de alta biodiversidad.
Entre ellos destacó regiones como la Selva Maya, considerada uno de los ecosistemas tropicales más importantes de América Latina, donde el diseño adecuado de infraestructura resulta fundamental para evitar la fragmentación de los hábitats naturales.
Por ello, insistió en que los pasos de fauna deben diseñarse con base en evidencia científica, adaptándose a las necesidades específicas de cada especie y garantizando la conectividad ecológica a largo plazo.
Monitoreo y mantenimiento, claves para el éxito
El especialista subrayó que la eficacia de los pasos de fauna depende no solo de su construcción, sino también de su monitoreo permanente y mantenimiento continuo.
Entre los indicadores que deben evaluarse destacan la reducción de atropellamientos, los movimientos de las poblaciones animales, la recolonización de hábitats, el intercambio genético entre especies y los beneficios económicos derivados de la disminución de accidentes vehiculares asociados con fauna silvestre.
Asimismo, señaló que diversos estudios internacionales demuestran que estas soluciones generan beneficios económicos importantes al reducir costos médicos, daños a vehículos y pérdidas relacionadas con la mortalidad de especies.
Una visión multidisciplinaria para la infraestructura del siglo XXI
Durante los comentarios posteriores a la conferencia, la doctora Alejandra Amaro Loza, coordinadora del Comité de Medio Ambiente y Sustentabilidad del CICM, destacó que la ingeniería civil debe asumir un papel protagónico en la protección de los ecosistemas mediante enfoques multidisciplinarios que integren criterios ambientales desde la planeación y construcción de las obras.
Añadió que existen soluciones probadas para disminuir significativamente la mortalidad de fauna, pero enfatizó que su éxito depende de la cooperación entre gobiernos, especialistas, comunidades y organismos técnicos.
Por su parte, Juan José Orozco y Orozco, presidente de la AMIVTAC, afirmó que la infraestructura de transporte ya no puede concebirse únicamente como un medio para mover personas y mercancías, sino como un elemento que interactúa permanentemente con el entorno natural y social.
Desarrollo y biodiversidad: una nueva visión para las carreteras mexicanas
Los especialistas coincidieron en que el gran reto de la infraestructura del siglo XXI no consiste en elegir entre desarrollo y conservación, sino en diseñar obras capaces de hacer compatibles ambos objetivos.
La construcción de carreteras ecológicas, respaldada por evidencia científica, monitoreo continuo y colaboración multidisciplinaria, representa una oportunidad para que México fortalezca su conectividad y competitividad sin comprometer su riqueza natural.
En un contexto donde la expansión de la infraestructura continuará acelerándose, la incorporación de criterios ambientales desde el diseño de los proyectos será fundamental para garantizar que el crecimiento económico avance de la mano de la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las futuras generaciones.



