EL MURO DE TRUMP, PODRÍA BENEFICIAR A EMPRESAS MEXICANAS.

Donald Trump ha cumplido una promesa clave de su campaña mediante la firma de los documentos que, para comenzar, permitirán la construcción de un nuevo muro en la frontera mexicana. Todavía falta que el Congreso apruebe por mayoría destinar los fondos para llevar a cabo el proyecto ‒el cual podría costar hasta 25.000 millones de dólares‒, pero aparentemente hay dinero suficiente en las arcas federales como para comenzar las obras.
 
El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dice que el muro representa una afrenta hacia su país, pero también nuevas oportunidades de negocio para los contratistas mexicanos, en particular para las empresas cementeras.
 
Según la firma de inversión Sanford C. Berstein & Co., el muro de Trump requeriría alrededor de 7 millones de metros cúbicos de hormigón y 2,4 millones de toneladas de cemento. La mayoría de productores de cemento en Norteamérica son mexicanos y son quiénes producen esos materiales de construcción en las inmediaciones del Río Bravo, explica Nariman Behravesh, economista en jefe de la firma de previsiones IHS. Este programa de infraestructuras, el muro, podría impulsar la economía mexicana.
 
De las mayores productoras de cemento en el mundo, la mexicana Cemex ocupa el puesto número 7, de acuerdo a datos de la revista comercial Global Cement. En el top 20 no se encuentran empresas estadounidenses. Por supuesto, Trump podría decretar que todo el cemento utilizado en la construcción del muro debe ser estadounidense, pero resulta que Cemex opera ampliamente en México, con decenas de plantas en territorio de Estados Unidos y empleando a más de 10.000 trabajadores estadounidenses.
 
Trump podría encontrar una manera de excluir a Cemex y a otros proveedores con sede fuera de los Estados Unidos, pero de esa forma privaría de trabajo a ciudadanos estadounidenses. O no. Si todos los insumos para construir el muro procediesen de empresas con sede en Estados Unidos, entonces podría ocurrir que esas empresas no llegasen a cubrir los pedidos de otros clientes, lo cual haría que empresas como Cemex llenasen el vacío. Si la demanda global de cualquier cosa sube, por lo general eso beneficia a la mayoría de vendedores, porque las empresas se resisten a gastar en costosas ampliaciones y, en su lugar, aumentan la producción tanto como sea posible en las instalaciones ya disponibles, incluso si esto permite que sus competidores se lleven una parte del pastel.
 
El análisis de Bernstein estima que el aumento de la seguridad en las fronteras proyectado por Trump (ya existen 3.200 kilómetros de muro en parte de la frontera con México) podría costar como mucho 25.000 millones de dólares. El hormigón, hecho con cemento, sería el material más económico que se pueda encontrar. El gigantesco proyecto podría impulsar la demanda de cemento, que en la actualidad crece en torno a un 4% anual, hasta en un punto porcentual una vez se ponga en marcha la construcción. Esto supone un gran salto para una industria madura en una economía global de lento crecimiento. Y dado que el transporte del cemento es muy costoso, tendría sentido que se sacase de tan cerca de la frontera como fuera posible.
 
Cemex cuenta con muchas instalaciones en la región que se ajustan a este perfil, a ambos lados de la frontera. Ocurre lo mismo con otra empresa mexicana, Grupo Cementos de Chihuahua, cuyo director ejecutivo dijo a Reuters el pasado mes de noviembre que estaría encantado de proporcionar el cemento necesario para la construcción del muro de Trump. El precio de las acciones de Cemex se hundió tras las elecciones, pero se ha recuperado y ahora se encuentra ligeramente por encima de su valor del pasado 8 de noviembre. Desde entonces, las acciones de GCC subieron 46%.
 
En la región, también hay productores estadounidenses. Es el caso de CalPortland y de Alamo Cement Company. Ambas son empresas de propiedad privada, pero pueden beneficiarse igualmente. “Con lo absurdo que parece el proyecto del muro de Trump (al menos para nosotros)”, escribió Bernstein es su informe del mes de julio, “representa una oportunidad enorme para estas empresas”.
 
Trump continúa insistiendo en que México pagará por el muro de alguna manera, por lo cual ya da por hecho que el proyecto se encuentra en su fase de tramitación. México dice que, de ninguna manera, por lo que parece que la disputa está por enquistarse. Sea quien sea el que ponga el dinero para el muro, lo más probable es que no tenga que hacerlo de inmediato.

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